¿Hay una manera cristiana de dirigir empresas?

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Hay muchas maneras de dirigir, algunas mejores y otras peores. Entre las mejores se encuentran, me parece, las que parten de la concepción de la empresa como una comunidad de personas. Porque esto es lo más coherente con la dignidad humana. Y porque es lo más realista, lo que mejor describe qué es una empresa. No es un capital cuyo rendimiento hay que maximizar; ni una caja negra en la que entran inputs y salen outputs; ni un conjunto de activos que buscan la excelencia… Es una comunidad de personas.

Donde hay personas hay aprendizajes: de conocimientos, de capacidades, de actitudes, de virtudes… Por tanto, hay ética, como en toda acción humana, porque toda acción humana deja “huellas” en las personas. Esto significa que en cada acción humana, el actor recibe las huellas de sus propias decisiones: aprende. Y, por tanto, mejora o empeora. Como persona y como profesional, porque no hay compartimentos estancos (ahora los llaman silos) en el ser humano. Y deja sus huellas sobre los demás, que mejoran o empeoran. Por tanto, hay responsabilidades: esa Responsabilidad Social que, lo he dicho muchas veces, es la huella que la empresa deja en la sociedad, o sea, en las personas.

Sí, hay mejores y peores maneras de dirigir, lo que no depende solo, ni principalmente, de la eficiencia económica, de los beneficios o de la cotización de las acciones, sino del desarrollo de las capacidades del equipo humano que es la empresa, con sus dimensiones económicas (que sí, que hay que ganar dinero), sociales, políticas, psicológicas… y morales. Y aquí viene lo de dirigir empresas con sentido cristiano. Porque el cristianismo no es una ética, sino algo mucho más profundo: es el encuentro del ser humano con el Dios hecho hombre que celebramos hoy, día de Navidad.

Pero, me dirá el lector, este es un argumento religioso. Veámoslo de otro modo: este es un argumento sobre la actividad empresarial, que pone énfasis en algunos aspectos concretos (empresa, dirigir, eficiencia), pero que no deja de ser una actividad humana, con todas sus dimensiones, también religiosas. ¿Qué añade, aquí, la religión? Una manera más amplia de entender el ser-que-dirige, que tiene su historia, su cultura, su formación, sus inquietudes, su entorno… y su conexión con Dios y con los demás. El cristianismo. en cuanto que se remite al ser humano, no añade nada nuevo: dirigir cristianamente es dirigir bien. Punto. Pero en cuanto se remonta a una dimensión más elevada, la sobrenatural, abre nuevos horizontes. Mencionaré simplemente con uno: si Dios me ha creado por amor, si ha creado a millones de mujeres y hombres por amor, Dios nos ama a todos, y mucho, pero a todos. Por tanto, yo debo amar a los demás, porque Dios nos ama a todos y a cada uno. El argumento no es distinto del que dará un buen profesor de management: has de tratar bien a tus empleados, porque eso es lo que conviene a tu empresa (consecuencialismo, pero del bueno), a ti mismo (sano egoísmo), porque eso es lo conviene a un directivo excelente, y porque eso es lo que conviene al directivo como persona. Pero es también un argumento más elevado. O más profundo, si se prefiere.

Hoy es Navidad. No pensaba escribir nada, pero he recibido estas reflexiones del profesor Argandoña, a propósito de la dirección de empresas con sentido cristiano. Me han parecido muy oportunas, no solo por la fiesta del día, sino porque las comparto plenamente.

Feliz Navidad de nuevo a todos.

Fuente: Blog de Antonio Argandoña

2 comentarios en “¿Hay una manera cristiana de dirigir empresas?”

  1. Daniel Copa Ortega

    De pasada me ha llamado la atención dle título de este artículo, por lo que me he visto incitado a contestar.
    Desde mi punto de vista, la religión no influye en la dirección de una compañía de forma drástica. La religión forma parte de la cultura de la empresa y por lo tanto el día a día se ve influido por este factor. No debemos confundirnos. Una compañía con una sola religión se ve condicionada a ella. La organización necesita ser multicultural no solo en estructura sino en dirección para que haya distintas formas de pensar hacia una respuesta común.

    1. José Miguel Ponce

      Hola Daniel: Gracias por tu comentario.
      Estoy de acuerdo con la conveniencia de que en la dirección de una empresa haya distintas formas de pensar. Sobre todo en cómo entender el negocio, las estrategias, objetivos, etc. Sin embargo eso es compatible con compartir las mismas convicciones.
      Las empresas, como tales, no tienen religion. Son las personas las que pueden tener convicciones y distintas formas de ver la vida. Tener la misma religión es conpatible con pensar de manera distintas los problemas empresariales.

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