Aprendiendo de los mejores

La situación económica de nuestro país viene siendo desde hace algún tiempo un caldo de cultivo idóneo para la proliferación de todo tipo de manuales y recopilaciones de consejos que persiguen proporcionar a los jóvenes -y a los no tan jóvenes- el empujón que necesitan para dar el paso que les lleve al éxito profesional. No en vano hay un consejo, un mantra que todos los autores consideran deberíamos seguir al pie de la letra si queremos alcanzar nuestras metas: para ser los mejores debemos empezar a creer en nosotros mismos. Construir una marca propia, «vendernos», emprender, aparcar el miedo al fracaso o gestionar un buen equipo son algunas de las claves para lograr la excelencia en aquello que nos propongamos.

Como los expertos afirman, esta tarea parece mucho más difícil de lo que en realidad es. Si de algo está llena la historia es de personalidades que lo han hecho todo en sus respectivos campos y que han demostrado que con pocos recursos se puede llegar a lo más alto. Entonces, ¿por qué no utilizar sus ideas y pensamientos para tratar de imitar sus éxitos? Francisco Alcaide Hernández, experto en desarrollo personal, plasma en el libro «Aprendiendo de los mejores» (Ed. Alienta) más de quinientas reflexiones de algunos de los mejores talentos del mundo y que pueden resultarnos altamente útiles para nuestro desarrollo personal y profesional.

«El éxito deja huellas y, si uno es capaz de identificarlas, está en las mejores condiciones a la hora de definir sus propias metas y conseguirlas», considera Alcaide. Las actuales dificultades económicas son, para el experto, solo un obstáculo más a salvar en el largo y emocionante camino que deberemos recorrer si queremos ser los mejores: «las circunstancias pueden condicionarnos temporalmente, pero si uno tiene una fuerte determinación por llegar a algún sitio, encontrará el modo para que así suceda». En ABC hemos seleccionado algunos de los personajes analizados por este experto en desarrollo personal así como los sabios consejos que, sin lugar a dudas, podrán ayudarnos en ese empeño por lograr la excelencia. ¿Qué nos impide ser el próximo Amancio Ortega o Bill Gates?

 

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