Consejos para hacer presentaciones sin nervios

Todos nos ponemos nerviosos al hablar en público. Pero sentir nervios no es lo mismo que tener miedo. Como ya expliqué en otro momento, son «los nervios de querer hacerlo bien», y no debemos tratar de reprimirlos ni eliminarlos.

Los siguientes cinco consejos te ayudarán a hablar con confianza y a disfrutar de ese estrés bueno (eustrés, lo llaman) tan conveniente para crear una impresión memorable.

MÉTETE EN LA PIEL DE TU AUDIENCIA

Pensar en tu audiencia y en sus necesidades te puede ayudar a no obsesionarte con tus miedos e inseguridades. Tu audiencia es el centro de tu presentación. ¿Cuánto saben sobre el asunto que vas a tratar? ¿Qué les importa? ¿Qué les preocupa? ¿Cómo puedes responder a sus preguntas más apremiantes o satisfacer sus necesidades más urgentes? Ahí debe estar el foco de tu presentación. Deja a un lado tus inseguridades y concéntrate en preparar un contenido que realmente ayude a tu audiencia.

PIDE CRÍTICAS SINCERAS Y CONSTRUCTIVAS (Y ACÉPTALAS)

Procura encontrar a personas que no teman criticarte y pídeles que lo hagan. No concedas mucha importancia a los elogios. Por cortesía y educación, la mayoría de las personas con que te encuentres evitarán expresarte sus verdaderas opiniones. Esa es una de las razones que explican por qué hay tantos pésimos oradores que se creen extraordinarios. Sin embargo, las críticas verdaderas y constructivas serán las que te ayuden a mejorar. Ayuda a que tu público te hable con sinceridad planteando tú mismo las preguntas que te interesan. ¿Se han entendido tus mensajes? ¿Has resultado ameno? ¿Hay algo en tu forma de presentar que debas cambiar?

PREPARA CONTENIDO QUE TE ILUSIONE

La mejor forma de lograr la imprescindible conexión emocional con tus espectadores es presentar contenido que te enamore. Muéstrales ideas que te importan, que inspiran tu conducta, que dan sentido a tu vida, y crea con ellas una presentación que realmente aporte valor a tu audiencia. Verás cómo, si lo consigues, te sentirás mucho mejor y más seguro al exponer tus mensajes. Y, precisamente por ello, triunfarás y enamorarás.

HABLA SIN NOTAS

En lugar de hablar con notas, ensaya hasta que no las necesites. Esos apuntes que son el salvavidas para tu imaginario naufragio crean una barrera con tu audiencia que dificulta que conectes con ella. Atrévete a prescindir de ellas y descubre una conexión más estrecha y sincera con tu público.

ENCUENTRA QUÉ TE DA MIEDO Y ARRÉGLALO

¿Eres capaz de identificar lo que te da miedo? Por ejemplo, ¿temes quedarte en blanco? ¿Te inquieta pensar que puedas resultar aburrido? La clave estriba en ser capaz de identificar exactamente el motivo de tu inquietud… ¡y resolverlo! Si te preocupa que el público se aburra, ensaya frente a un grupo de amigos o colegas y fíate de lo que te digan. Si temes olvidar tu discurso, incluye en tus diapositivas palabras clave que te permitan retomar el hilo de tu presentación. Prevenir posibles errores es más fácil de lo que crees. Planifica tu presentación a conciencia e introduce las soluciones de emergencia que necesites.

POR FAVOR, LEE LOS DOCUMENTOS CONECTADOS A LOS ENLACES

Fuente: El Arte de Presentar

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