Cura de libros

Diagnóstico: agobiado; tratamiento: leer El viejo y el mar, de Hemingway. Así funciona la biblioterapia. Sus partidarios consideran que una buena lectura puede, en ocasiones, ser tanto o más útil que otros remedios psicológicos.

Como cuenta The Wall Street Journal, en los últimos años han surgido varias iniciativas en este campo. Aunque los modos concretos varían, todas comparten un enfoque parecido, ofrecer al “paciente” lecturas especialmente recomendadas para el mal que sufre cada uno.

La biblioterapia surge como alternativa a otras formas de tratamiento psicológico, aunque sus promotores recuerdan que para trastornos profundos o situaciones particularmente traumáticas hay que consultar con un especialista. Sin embargo, para problemas ordinarios, como el estrés, la pérdida de un ser querido o un desengaño amoroso, la literatura puede ser un “desintoxicante” muy eficaz.

En general, los libros prescritos son de ficción, aunque a veces también se recomienda algún ensayo: por ejemplo, El hombre en busca de sentido, del neurólogo y psiquiatra Viktor Frankl, muy apropiado –según uno de los “médicos”– para personas que están experimentando un vacío de significado en su vida.

El artículo del Journal menciona cinco iniciativas, tres de ellas nacidas en el Reino Unido. Algunas, como The Book Pharmacy, ofrecen, además de las recomendaciones de libros, un servicio de consulta a través de llamadas online. Otros tienen un enfoque más médico, y cuentan con psicólogos y personal sanitario entre sus promotores. Tal es el caso de The Reading Agency o The Reader. Esta última está especialmente dirigida a personas con demencia y enfermos que padecen dolores crónicos. Funcionan con reuniones de grupo, en las que se leen libros en voz alta, lo que, según los organizadores, resulta más beneficioso para los pacientes.

Aunque algunas de estas iniciativas incluyen entre sus prescripciones libros de autoayuda, otras, como The Novel Cure, ofrecen solo novelas. Según sus promotoras, que han publicado ya dos libros –uno con recomendaciones para adultos y otro centrado en lecturas para niños–, la inmersión en un mundo de ficción puede ser una experiencia más profunda y, por tanto, más transformadora que un manual de psicología.

Fuente: The Wall Street Journal, vía Aceprensa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.