‘Deliciosa calma’ de Pavofrío

“No me gusta nada: presenta la igualdad con el hombre en términos masculinos, imitando sus actitudes (más bien, sus vicios o desidias) y olvidando  las cualidades propias de la mujer; de ahí que presente la felicidad en términos desconcertantes: no tener pareja estable, no tener hijos, despreocuparse de los niños (“Ya lo hará su padre”, cuando intuye que no lo va a hacer), etc. No me parece que ayude a la igualdad, y no creo que sea positivo para la mujer.” Esta opinión de Alfonso Méndiz, decano de la Facultad de Comunicación de la UIC, pone de manifiesto una crítica al fondo de la nueva campaña de Deliciosa calma de Pavofrío.

La nueva campaña, con creatividad de McCann, se estrenó hace una semana y ya supera los 3 millones de visitas. 

Protagonizada en parte por tres chicas Almodóvar: Carmen Maura, Rossy de Palma y María Barranco, no todos han recibido el mensaje subyacente con carcajadas. Ni siquiera con sonrisas. Unas horas después de salir la campaña al aire, ya había comentarios críticos en las redes: “Confieso que he caído en la trampa: el nuevo spot de Pavofrío me ha emocionado. Ha causado el efecto esperado ya que es creativo, emotivo, maneja los estereotipos con mucho humor…. Lo he compartido y comentado, pero también otro de UN Women que refleja una realidad paralela:  la verdadera discriminación social y física que sufren las mujeres cuando el marco cultural no ofrece ninguna elección, ni margen de acción. Y por esto, el anuncio de Campofrío no me convence” (Telva.com, se puede leer todo el artículo aquí).

Me ha parecido interesante lo que la redactora de Telva llama quejismo, esa tendencia a recurrir al pataleo como forma de ventilar lo que no va bien, cuando lo que deberíamos hacer es actuar más, vivir esa igualdad de oportunidades que echamos de menos, puesto que en nuestra sociedad tenemos margen de acción y cierta capacidad de maniobra, a diferencia de las sociedades en vías de desarrollo donde la mujer se encuentra muy por debajo de los límites soportables por su dignidad de ser humano. Hay, por eso, cierta frivolidad en las quejas de las comensales del restaurante “Deliciosa Calma”, expresadas de manera hiperbólica y esperpéntica en los nombres  de los platos que piden: “Sigo sin pareja estable y me la resbala“, con extra de “y me la resbala“, “No pienso tener hijos, ¿y qué?, sin ralladura de ningún tipo” o “No te digo yo lo que me importa estar perfecta después del parto al pepino“. Otros platos llevan nombres relativos al horario laboral, de escasa flexibilidad para la conciliación familiar, o sobre las carencias en  permisos de paternidad.

Un artículo de El País (que podéis leer completo aquí) ha analizado algunas de estas frases para ver qué hay de cierto tras las quejas. Es cierto que, según el Instituto Nacional de Estadística, el 91,9% de las mujeres realiza tareas domésticas y se ocupa del cuidado de niños, mayores o dependientes, frente al 74,7% de los hombres. Sobre el plato llamado “Soy Directora General Mundial y madre“, dice el periódico que,  desde 1980,  los nacimientos en España se han reducido un 25,4% y cada vez se retrasa más la edad de maternidad.  De hecho, somos el país de la Unión Europea en el que se tienen hijos más tarde.

Fuente: Blog de Nuria Chinchilla

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