Navidad y consumismo

Un año más llegó la Navidad con más de un mes de antelación y con ella los sentimientos de bondad, de felicidad, de caridad. Un año más las calles están ya llenas de dulzonería y sensiblería, de villancicos, de papás noeles, de luces, de espumillón cuando el mes de noviembre acaba de despedirse. Llega la Navidad y los ayuntamientos de nuestros municipios llenan las calles de bombillas y más bombillas y de gasto energético inútil y derrochador.

Reportaje emitido en 2013

Llega la Navidad y rezaremos para que este año sí, este año por fin nos toque la lotería; para que el Gran Atracón no pase factura en el estómago (porque en el bolsillo es imposible que no la pase). Llega la Navidad y desde los comercios, los medios de comunicación y los grandes almacenes se nos bombardea (de hecho llevan haciéndolo desde principios de noviembre) con este Supermercado de la Solidaridad, con estas Tiendas de los Buenos Sentimientos. Compra, date el atracón ….Anda, ríe, bebe, que hoy es nochebuena….Gasta de tu Visa …pero hazlo con una sonrisa y piensa en los demás. Un año más gastaremos y gastaremos sin fin en la fiesta del exceso y del consumo.

Navidades…las justas

Navidades las justas significa, al menos para mí y en primer lugar, que tienen que durar eso, lo justo: el tiempo apropiado, exacto, limitado. Que las Navidades no duren tres meses casi. Que lo poco agrada (bueno, a veces ni eso) y lo mucho empacha.

Navidades las justas significa que seamos conscientes de lo que se celebra, de que es una fiesta religiosa y de ahí el porqué y el para qué de estas fiestas. Navidades las justas apela al fin del cinismo y la hipocresía con que felicitamos y sonreímos a ese jefe que detestamos los once meses restantes del año, a esa compañera de la que no conocemos ni siquiera su nombre, a ese vecino que no sabemos ni en qué piso vive. Navidades las justas significa reivindicar el derecho incluso a no celebrarlas: si uno no cree en ellas. ¿Por qué atiborrarse la noche del 24? ¿Por qué seguir comiendo el 25? ¿Por qué dar y recibir regalos caros, inútiles?

 

 

Navidades las justas significa el plantearse en estas fiestas qué compramos, qué comemos, qué regalamos. Navidades las justas tendría que plantear en nuestras cabezas y en nuestros corazones preguntas como ¿lo necesito? ¿Merece la pena? ¿Tanto es bueno? Lo justo, lo imprescindible, lo necesario… y no dejarse llevar por tantas y tantas propuestas de felicidad publicitaria.

Navidades las justas también  significa que nos preguntemos de dónde vienen los productos que compramos y regalamos y que miremos más allá de las etiquetas y los precios. Que nos preguntemos y le preguntemos a los productos si se habrá pagado un salario justo, si se habrán fabricado bajo condiciones laborales dignas, si respetaran el medio ambiente los procesos productivos. Que desviemos el máximo posible de la corriente compradora hacia la compra de productos responsables: ¿una cena de Nochebuena hecha con productos agroecologicos? ¿Turrón de comercio justo? ¿Cava de redes de consumo alternativo? ¿Regalos de productores de economía solidaria? ¿Regalos hechos por uno mismo con sus propias manos? ¿Regalar tiempo?

Y no sigas metiendo en tu cesta de la compra botellas de cava que donan el 0’7% a apadrinar niños y niñas que no saben lo que es la Navidad; mazapanes y turrones que cada vez tienen menos almendras y cacao de ese que se produce allá lejos en África; no sigas pujando en el telemaratón de turno por un producto que un famoso ha donado para que tú lo compres y ese dinero vaya a los mismos hambrientos de la Navidad del año pasado; no sigas buscando para regalar artesanías latinoamericanas, máscaras africanas que den un toque exótico a tus reyes magos pero que no sabes cómo ni quién las ha hecho (seguro que son made in China) …Y sigue leyendo cosas como estas. A lo mejor estas Navidades son, de verdad, las justas.

16 comentarios sobre “Navidad y consumismo

  • el 9 diciembre, 2013 a las 12:11 am
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    Es verdad que la navidad es una época de consumismo, pero en realidad también lo son fechas como halloween, San Valentín, carnaval, día del padre y de la madre…, en realidad yo pienso de que es una manera en que haya movimiento de dinero porque si no fuese por este tipo de eventos no tendríamos excusas para ir a restaurantes, hacer regalos, comprar disfraces, llevar flores a nuestros seres queridos…
    En realidad son cosas que se pueden hacer en el día a día, pero que también es verdad que estas fechas tan señaladas animan más a la gente a que se hagan.
    Mónica González Sánchez-Pascuala.
    Mark. Serv. UAH.

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  • el 12 diciembre, 2013 a las 7:24 pm
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    El consumismo que se produce en las navidades se puede ver en épocas de crisis de una manera positiva.
    Ya que hay cantidad de comercios que ven crecer sus ventas debido al espíritu consumista que marca estas fechas.
    Por lo que en este contexto se puede ver de forma positiva el consumismo navideño
    Daniel de Frutos Martín
    Mark. Serv. UAH

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  • el 7 diciembre, 2014 a las 11:57 am
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    Es cierto que la navidad ha perdido todo el sentido que tenía, puesto que como bien dice el post, se ha convertido en época de consumismo y "falsedad", puesto que en esta época todo el mundo felicita la navidad y el año nuevo, a personas que luego durante el año ni dirigen la palabra…
    Supuestamente se dice que la navidad es para "hacer el bien", ayudar al que no puede, ser solidario… puesto que siempre en navidad se hace el típico mercadillo solidario, cosa que se podría hacer en cualquier época del año, solo porque a alguien le apetezca… pero ¿cuantas personas el día 24 por la noche, se acuerdan de esas personas, que están en la calle sin familia, pasándolo mal?

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  • el 7 diciembre, 2014 a las 7:25 pm
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    En las fechas de navidad cuando es un niño disfrutar mucho porque tienes vacaciones en el colegio y com es un montón de cosas fuera de lo cotidiano y vespa toda tu familia en vida y con suerte hay regalos.

    Pero cuando eres más mayor y no tienes vacaciones recuerda a los familiares que ya no están y no te llega el dinero para comprar ni comida ni regalos especiales no son tan divertidas.

    Soy muy partidario del comercio justo este año todos mis regalos van a hacer los dos amigas artesanas: hace ropa para bebes y niños a mano y la otra hace unas galletas decoradas graciosisimas.

    Así se que nadie se enriquecerá con mis regalos excepto quienes lo han hecho y quienes lo reciban.

    La locura consumista para quien tiene paga extra en Navidad es un gran momento pero los que no disponen de ese beneficio o ni siquiera tienen ninguna paga sufren penurias para construir una Navidad low cost.

    En una sociedad capitalista y eso salpica a todas las festividades que tenemos. No hay que ser hipócritas, a todos nos gustan las cosas buenas del capitalismo pero hay que ser conscientes de que también tiene muchas cosas malas. Por eso podemos intentar hacer nuestra parte y plantearnos aunque sólo sea una cosa pero hacer algo diferente estas navidades. Cocinar en casa e invitar a los amigos, regalar artesanía, cada uno podemos hacer algo distinto que ayude a alguien. eso sí que sería una buena manera de celebrar el nacimiento de Papá Noel!! 😉

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  • el 8 diciembre, 2014 a las 12:21 am
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    No estoy de acuerdo que los días de Navidad son solamente un boom de compras y consumismo. Las Navidades nos emocionan, nos ilusionan, nos suben el ánimo. Todas estas lucesitas por las calles y canciones Navideñas nos hacen pensar de lo pasado durante todo el año, nos provocan de ser buenos y ser más solidarios. Por este subidón de emociones, pensamos en las personas más queridas, nos encanta ir de compras, comprar regalos, cosas nuevas para casa, algún vestido nuevo y también de planear alguna escapada para los últimos años del año. Las fiestas siempre provocan subida en las ventas. Hay mucha gente que ahorra durante meses para poder soltarse en las fiestas y permitirse gastar más. El gasto de dinero nos emociona.

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  • el 8 diciembre, 2014 a las 1:13 pm
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    Bien cierto es que la época navideña lleva el consumismo a niveles estratosfericos, el comprar por comprar, pero de forma controlada no es necesariamente malo, es decir, el dinero se crea como factor de cambio, en si no tiene valor, solo tiene valor cuando podemos adquirir otras cosas con el, y almacenarlo solo implicara más cifras en nuestra cuenta del banco, pero sin compartirlo o poder gastarlo no aportará nada a la persona.

    Hay que ser conscientes en las necesidades de primer nivel y los gastos personales según nuestras prioridades, siempre puedes dejarte llevar la navidad pero sin perder la cabeza cayendo en el derroche.

    Los gastos urbanísticos aumentan de forma desmesurada, aunque a pesar de ello, creo que son bien empleados dichos gastos. Los seres humanos necesitamos salir de las rutinas y vivir distintas sensaciones, solo hay que ver las caras de los niños ante tal espectáculo, o las miles de selfies con amigos y familiares.

    Y como todos sabemos, no es necesario gastar un céntimo para poder disfrutar de los distintos espectáculos de luces y sonidos o el ambiente que se respira en las calles.

    No olvidemos que un gasto no siempre se hace con el motivo económico, también puede hacerse para poder autorealizarnos a fin de ser más felices, es decir, al regalar algo, automáticamente nos sentimos mejor ya que nos creemos mejores personas, y siempre que algo nos haga felices, tenemos que luchar por ello (Sin perder de vista las prioridades ) La vida es solo una y hay que tener pequeños momentos que nos aporten felicidad a pesar de ser gastos innecesarios.

    Como conclusion me gustaría hablar de un caso concreto como es Cortilandia, símbolo del consumismo y estrategia para que los niños pidan más juguetes y así aumentar El Corte Ingles sus ventas, pero si miramos de otra forma también podríamos decir que es pequeño espectáculo que se realiza cada hora, une a las personas y hace florecer buenos recuerdos en uno mismo, ya que dicho espectáculo se aferra a los sentimientos de todos aquellos que han visto el espectáculo en su niñez, trayendo a la mente esa infancia ya perdida aflorando así buenos recuerdos de épocas pasadas.

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  • el 9 diciembre, 2014 a las 5:10 pm
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    Si que es cierto que hay un consumismo desmesurado en esta época del año, pero también es cierto que, bajo mi punto de vista, las Navidades siempre nos producen alegría, nos aumentan el ánimo, nos hacen estar felices. Creo que es una época en la que todo el mundo puede reunirse con la familia, puesto que hay veces que eso es complicado, o con los amigos si apenas pueden verse, y eso es un aliciente para salir y consumir. Sales a tomar algo con los amigos, preparas una cena para juntaros toda la familia… todo eso produce que tengas que gastar dinero, pero cada cual debe saber sus limitaciones.

    Y todo esto no es malo, en realidad produce un movimiento del consumo en las ciudades y, aunque es cierto que deberíamos pensar más en cuanto dinero nos dejamos o donde nos lo dejamos, ya que las grandes empresas son las principales beneficiarias de todo este movimiento. Creo que es un momento de euforia en el que lo único que importa es pasar un buen rato en compañía de los más queridos, y como ya he dicho, la época y el ambiente acompañan a ello. Para mi no es que se pierda la esencia de la navidad, sino que se ha modificado la forma de vivirla.

    Raquel Ramos Lorca
    Alumna de Marketing Servicios de GADE de UAH

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  • el 1 diciembre, 2015 a las 11:04 pm
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    Ni capitalismo, ni consumismo, ni más falsos términos para excusarse sobre en lo que se han convertido los festejos tradicionales. Hasta hace relativamente poco, las navidades y la semana santa eran días señalados en el calendario para reunirse en familia y contarse todas las aventuras habidas y por haber con los tuyos y por cierto, si nadie lo recuerda, son festividades de carácter religioso. Todo esto, a día de hoy se ha transformado en las semanas del Corte Ingles, en un juego a ver qué familiar es el que compra el regalo más grande, más caro y lujoso de todos para aparentar que todo va bien y que todo es felicidad. Creo que la culpa de todo esto la tenemos única y exclusivamente nosotros, que durante todos estos años nos hemos dejado comer la cabeza por la publicidad y por el “aparentar” ante los demás. Y aun así, lo que más me preocupa es la herencia que estamos dejando en los menores a día de hoy, que base de darles la libertad que a nosotros no nos dieron, y que a algunos nos vino muy bien, no tienen valores humanos ninguno. Y ellos sí que son el futuro, efectivamente, una sociedad basada en el consumo.

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  • el 2 diciembre, 2015 a las 8:34 pm
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    Estoy de acuerdo en la mayoría del post, sobre todo en lo que se refiere a “Navidades justas”.
    Me parece excesivo que a día 1 de Diciembre, ya sea Navidad ( y a día 1 de Noviembre en El Corte Inglés ).
    Creo que las Navidades son para quien realmente le gusta celebrarla, lo que no estoy de acuerdo es en el tema del consumismo. Estas fechas son esenciales para poder reunirse con la familia, para poder comer con ellos, para poder disfrutar con ellos, salir con tus primos que no ves en todo el año, hablar con tu tío que trabaja en EEUU y viene una vez al año a España, para eso es la Navidad.
    Con esto no quiero decir que tengamos que comprar regalos inútiles, y comprar langostas aunque no lleguemos a fin de mes durante todo el año, pero si es una festividad donde se celebra (a parte del nacimiento de Jesús por los cristianos) la unión de la familia, no solo en España, sino en más de medio mundo, y por eso es lógico que se intente comer “diferente” y realizar regalos.
    En resumen, existen más fechas inutiles (Black Friday.. San Valentin.. ) que el consumismo es bastante más peligroso que en las Navidades, por eso pienso que estas fechas es para disfrutarlas como quiera cada uno, siempre y cuando la gente esté mentalizada y compre con cabeza.

    Roberto García-Gasco Aparicio

    Marketing UAH

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  • el 8 diciembre, 2015 a las 9:21 pm
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    Estoy de acuerdo con Mónica. La Navidad, al igual que todas las demás celebraciones es una época de consumismo, pero parece ser que la gente se “anima” y se siente obligada a regalar cosas, pero eso no debería ser así… Hacer un regalo solo por ser el cumpleaños de alguien, o el día de la madre/padre…etc parece más un compromiso que hacerlo por gusto. Los verdaderos regalos son los que se hacen sin alguno de los motivos que ya mencioné anteriormente.

    Buen artículo para reflexionar.

    Ioana Alina Turcin
    Marketing de Servicios. UAH.

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  • el 10 diciembre, 2016 a las 1:25 pm
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    La Navidad es una época de consumismo si, pero hay otras muchas fechas dentro del año, que también lo son. Yo creo que debe ser una época en la que la sociedad deje a un lado un poco los problemas y disfrute en realidad de la vida y de la familia y amigos, aunque no deben dejar de hacerlo en los otros 11 meses.

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  • el 10 diciembre, 2016 a las 6:11 pm
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    La Navidad es un periodo esperado por el mercado. Es la hora de hacer campañas para intentar atraer a los consumidores. En estas fechas el consumismo se dispara hasta cifras que son dignas del libro world records. No es díficil pensar si este consumismo exagerado puede ser beneficioso o perjudicial para la sociedad.
    A continuación dejo una serie de tendencias para esta campaña de Navidad 2016 recogidas por Deloitte para actualizar lo comentado en este artículo:
    https://www2.deloitte.com/es/es/pages/consumer-business/articles/las-6-tendencias-consumo-navideno-2016.html#

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    • el 10 diciembre, 2016 a las 6:57 pm
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      Hola Daniel: Muchas gracias por tu comentario y el artículo que citas.

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  • el 13 diciembre, 2016 a las 12:23 pm
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    Para completar la entrada pongo un artículo del ecologista que me ha parecido interesante:

    El gasto familiar en todas las zonas del Estado español se dispara al llegar la navidad. Se ha conseguido instaurar en las cabezas de los consumidores un principio: celebrar la navidad requiere ineludiblemente ir de compras. Desde Ecologistas en Acción pensamos que este principio debe ser sustituido por otros más responsables social y ambientalmente.

    Hay algo detrás que nos impulsa a comprar a pesar de que las economías familiares se resientan. La publicidad aprovecha estos momentos en los que afloran nuestros mejores deseos y sentimientos para reconducirlos hacia el consumo, y ese continuo mensaje cala en nuestra sociedad sin que echemos la vista atrás para ver que, no hace tanto tiempo, éramos felices celebrando la navidad de otro modo.
    Este continuo bombardeo publicitario empieza más de un mes antes de que llegue la navidad, y lo hace comenzando por meter en las cabecitas de los más pequeños de la casa un montón de anuncios de juguetes.

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  • el 27 noviembre, 2017 a las 9:15 am
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    Estoy de cuerdo contigo, Teodora Segreeva.
    Consumir es una actividad diaria de dia de ahora ,comparando con la época dificil ,por ejemplo cuando yo era pequeña ,la situación de mi familia no nos permitía tenenr un nuevo vestido todo los meses ,un nuevo vesitido fue toda mi esperanza para un año nuevo , y esta esperanza formaba parte de mi fiesta y mi emoción. Claro hoy en día ,muy pocas veces nos pasa escaso de los materiales de gran consumo ,y no nos sentía tan emocinada con el consumo de la fiesta. En esta situación las fabricates ,los supermercados nos empujan a consumir de su manera. La opión del profe nos ha indicado que el consumo de la fiesta debería ser consciente y voluntario ,más allá de saber por que celebramos la fiesta, excepto de consumir tiene mucho más significados para nosotros .
    Por último las máscaras que han hecho en china seguro que tienen mas variedades que todo el mundo en el sentido de precio ,dieseño o calidad . La cuestion es cada uno de los consumidores eligan lo que quieren pagar y las detaistas no engañen a ellos sobre el origen de su producto.
    Un saludo para todos !
    Xiaomeng.Wang
    ADE

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  • el 29 noviembre, 2017 a las 12:58 pm
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    Me parece muy interesante este artículo.
    Durante el resto del año son varias las cuestiones por las cuales los consumidores nos quejamos del precio de los productos. En camnio con la navidad se produce el efecto contrario, todo el mundo tiene asumido que celebrar la navidad significa comprar, justo en el momento del año en el que son más caros los productos.
    A su vez, la publicidad aprovecha estos momentos en los que predominan los sentimientos para reconducirlos hacia el consumo.

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