La “era” del PowerPoint

Las presentaciones son bastante ubicuas, si se atiende
al resultado del estudio de The Corporate Agency.
Un 17% de los profesionales
consultados declara realizar una o varias al día, y el 39%, una vez a la
semana. En la faceta de asistentes, el 55% indica que asiste a una o más
presentaciones semanales. 

Un estudio realizado en Estados Unidos el pasado año
por el especialista en presentaciones Dave Paradi apunta en
una dirección parecida. El 25% de los profesionales consultados hace una o
más presentaciones a la semana, y puede ser aún más significativo el hecho de
que en el primer estudio de este tipo que Paradi realizó, y que tuvo lugar en
2007, el porcentaje fue del 13,7%. Los incrementos medios han sido de un 15%
anual.
Esta abundancia de presentaciones hace afirmar a los responsables de
The Corporate Agency que “las presentaciones malas o aburridas, más frecuentes
de lo que imaginamos, suponen una importante pérdida de tiempo y dinero para
las empresas”
.
Los departamentos de Marketing, Comunicación y
Comercial
, cuya actividad tiene una clara orientación hacia ámbitos externos a
las empresa, son lógicamente los que más presentaciones hacen, y los de
Recursos Humanos, Informática y Finanzas, los que menos.
Los encuestados no son excesivamente indulgentes con
las presentaciones de su empresa: el 38% las considera buenas, el 45% las
califica de correctas y el 17% no se anda con ambages y dice que son malas o
aburridas.
 La parte seguramente más interesante del
estudio, y de la que más enseñanzas se pueden sacar, es la que hace referencia
los defectos que los encuestados encuentran en las presentaciones a las que
tienen que atender. El que más se cita, y lo hace el 79% de los preguntados,
es el de que son “demasiado largas” y el segundo, y sin duda significativo, es
que las presentaciones carecen de “mensajes claros”
, impresión que tiene el
55% de los encuestados. El diseño de la presentación se considera fundamental y
de hecho el 100% de los encuestados reconoce que “el diseño comunica”. Por eso
es lógico que entre los principales defectos de las presentaciones se
encuentren: “visuales de poca calidad”, “gráficos y tablas pegados de Excel” y
“textos muy pequeños”.
 En este sentido, el estudio da datos que hacen
ver que son pocas las presentaciones para las que se cuenta con ayuda
profesional
, sea del departamento de comunicación de la empresa, del equipo de
diseño o de una agencia especializada.

 ¿Qué sucede con los profesionales
estadounidenses?
Según el estudio de Paradi, la queja más abundante (72%) es
que los ponentes se limitan a leer lo que pone en las diapos; el 50,6% cita
“textos demasiado pequeños” y el 48,4%, que las pantallas reproducen frases
enteras en lugar de ideas que el ponente desarrolla.
También hablan, como en España, de falta de mensaje
claro, y además de gráficos complejos, de mala elección de colores y de mal
flujo del discurso, de las ideas
. Paradi señala que en la nube de términos
con que sus encuestados hablan de las presentaciones, el más destacado es
“aburridas”.
Y según indica el investigador, se consideran aburridas no por
el tema, sino por el exceso de información que se quiere transmitir, su mala
organización y su defectuosa presentación. 
Fuente: MarketingNews
Actualización (25.2.15). En su comentario, victor ha dejado unos enlaces, que indico a continuación para que se puedan consultar con más facilidad: Prohibido el PowerPoint: atonta a los asistentes y eterniza las reuniones“; “El partido Anti-PowerPoint en Suiza” y “Anti PowerPoint party

¿Cómo diseñas tus presentaciones? ¿Utilizas ideas a desarrollar? ¿Ensayas las presentaciones? 

Un comentario sobre “La “era” del PowerPoint

  • el 24 febrero, 2015 a las 8:29 pm
    Permalink

    Estoy de acuerdo con los datos resultantes de los diferentes estudios que se muestran en el artículo, a pesar de que el porcentaje de las presentaciones “malas o aburridas” me parece más bajo de lo que debería ser en realidad.

    Es indudable que estamos en la era del Power Point. Su uso ha crecido mucho en los últimos años. Desde mi posición de universitario, podría resumir la mayoría de las clases con un “Power Point cotinuo”. Es raro el día que no tengamos que enfrentarnos a una o a dos de estas presentaciones.
    Este dato por si no es malo pero nos da una idea de hacia dónde nos estamos moviendo: la calidad de la educación va camino de ser directamente proporcional a la calidad de las presentaciones Power Point que nos muestran a diario. Un futuro bastante negro la verdad.

    La calidad de los Power Point que normalmente tenemos que ver deja mucho que desear: demasiado texto, mal uso del espacio, colores inadecuados… Son errores que conocemos que hay que evitar pero que sin duda no corregimos.

    Si este fuera el único problema, tendría fácil solución. Pero lo peor es que la era Power Point está desplazando a las personas, las que de verdad están tratando de comunicar algo en sus presentaciones. Los Power Point son una herramienta para comunicar. No debemos olvidar que son un medio y no un fin, que es en lo que se están convirtiendo últimamente. Los oyentes dejan de prestar atención a la persona que está presentando para centrar su atención en la pantalla donde se proyecta el Power Point. Lástima que la atención dure 3 minutos (y eso contando con que la calidad de la presentación sea aceptable). Después de esa marca la atención se desvanece por completo. Resultado: fracaso absoluto y pérdida de esfuerzo y tiempo para ambas partes.

    Ese creo que es el mayor problema, escudarse tras un Power Point para decir algo. Pretender que la herramienta nos haga el trabajo. El Power Point enmascara los defectos del orador y no ayuda a corregirlos. Y esto no ayuda al oyente. Las presentaciones que utilizan Power Point como soporte, para que sean buenas, la persona que presenta tiene que marcar la diferencia: tiene que aportar más que la información contenida en el Power Point, ¿de qué nos sirve que se limite a leer las diapositivas? ¿Qué aporta que esté frente a nosotros diciendo lo mismo que la pantalla?
    Puede que suena algo radical, pero yo me reafirmo como una persona ANTI POWER POINT. Me gusta utilizar soporte visual en mis presentaciones pero nada parecido a lo que estamos acostumbrados: diapositivas cargadas de información, feas e interminables. Apuesto por el uso de imágenes, de videos, y palabras clave pero sobre todo de mis cualidades como orador. Una persona hablando con pasión es mucho más impactante que la más impactante de las imágenes. ¿Y cuál es la razón? Escasean las personas que hablen así.

    No soy el único loco, en este artículo http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2014-03-24/prohibido-el-powerpoint-atonta-a-los-asistentes-y-eterniza-las-reuniones_105420/ podéis encontrar a más personas que piensan que el uso que estamos haciendo del Power Point no es el adecuado y por ello están prohibiendo su uso. Sin ir más lejos, Jeff Bezos (fundador de Amazon) ha prohibido ya su uso, al igual que hizo en su día Steve Jobs (cofundador de Apple). E Iniciativas que llaman tanto la atención como el partido anti Power Point de Suiza: http://www.publico.es/internacional/partido-anti-powerpoint-aspira-cuarta.html. Y otras como esta: http://www.anti-powerpoint-party.com/es

    En conclusión: Power Point es un medio, no un fin, no lo olvidemos. Tú eres el que comunica y no una pantalla.

    Víctor Martín López
    Universidad de Alcalá de Henares. Administración y Dirección de Empresas.
    Marketing Fundamentos

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