Mitos y verdades sobre la ‘tasa rosa’

Muchos habéis oído hablar de la “tasa rosa”, según la cual las mujeres pagan más por comprar los mismos productos que los hombres, una realidad que está documentada.

En los últimos meses, las redes sociales bullen de contenidos y fotografías que hacen referencia a ese sobreprecio que se carga a los productos femeninos sin explicación aparente.

La polémica es ya internacional y recorre el mundo desarrollado a la velocidad de la pólvora. Tanto es así que el gobierno francés se ha pronunciado al respecto. De hecho, el mes de diciembre del año pasado, hizo pública una investigación que había realizado en la que concluía que la tasa rosa “no existe”, después de que la organización Georgette Sand consiguiese 50.000 firmas y que la Asamblea gala iniciase una investigación sobre el tema.

Sin embargo, otros estudios muestran lo contrario. La Universidad de California cifra en 1.400 dólares de más de media anual lo que gastan las americanas frente a los hombres en los mismos productos. En Europa no se ha elaborado ningún estudio similar hasta el momento –más allá del Ejecutivo de Hollande, el cual no ofrece datos cuantitativos para probar esas afirmaciones-, pero el diario The Times sí ha llevado a cabo su propia investigación.

El prestigioso tabloide ha concluido que las féminas británicas pagan una media del 37% más que los hombres por los mismos productos, entre los que están la ropa, los productos de aseo y belleza e incluso los juguetes. Según el Times, estos precios “sexistas” se pueden encontrar en comercios británicos como Tesco o Boots y también en portales como Amazon.

¿El rosa cuesta más?

Entre las diferencias de precios que los periodistas británicos han encontrado, destacan que uno de las principales motivos de que los productos para las mujeres se encarezcan es que simplemente son rosas –encuentran unas motos de juguetes en las que la versión rosa es cinco libras más cara, entre varios ejemplos-.

No obstante, otro tabloide inglés, en este caso The Independent, sacaba la misma conclusión pero en el extremo contrario, el masculino. En otra investigación paralela mostraron que las diferencias de precios se dan en los dos sentidos, pues en un supermercado encontraron la misma crema de la marca Nivea a un precio de 2,49 libras para las chicas y a 6,99 libras para los chicos.

En cualquier caso, por encima de todas estas diferencias sexistas, que suelen perjudicar más a la mujer, hay una gran verdad que está por encima de disquisiciones de género: el marketing.

Muchos expertos han repetido ya varias veces que este aumento de precio no se debe a ningún tipo de discriminación femenina, sino que tiene que ver con algo tan simple como el dinero y el afán de las marcas por ganar más. Es decir, las empresas de productos de belleza o marcas de moda saben que las mujeres están dispuestas a pagar más que los hombres por estos productos y simplemente lo aprovechan en su beneficio.

En este aspecto, los hombres no son el objetivo de subidas de precios, pues al ser menos proclives a comprar estos productos de belleza lo más útil para atraerlos es bajar su precio, no incrementarlo, explican los expertos en negocios y marketing.

¿Es ético teniendo en cuenta que todavía las mujeres cobran menos que los hombres en muchos países? Lo que está claro es que el consumidor debería disponer de toda la información posible acerca de estas diferencias. Si a una mujer se le va a cobrar más por el mismo producto tiene derecho a saber por qué y viceversa.

Fuente: El blog salmón

Existe un estudio de idealo Magazin en donde se analiza la “tasa rosa” en diferentes productos y servicios en España.

Agradezco a Nora Hildebrand, alumna de Marketing de Servicios, su colaboración en esta entrada.

7 comentarios sobre “Mitos y verdades sobre la ‘tasa rosa’

  • el 21 febrero, 2017 a las 11:47 am
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    Me ha parecido muy interesante el artículo. La verdad es que era un tema que nunca me había planteado que existiera. Sin embargo, después de leerlo, me he dado cuenta de que ya había notado ciertas diferencias de precio para algunos productos “femeninos” como las cuchillas de afeitar “de chicas”.

    La justificación de los expertos de que “las mujeres están dispuestas a pagar más” creo que no es acertada, al menos no en todos los casos. Por ejemplo, no encuentro justificación en el cambio de precios de juguetes “para niños o para niñas”, como puede ser una moto azul y otra rosa, ya que opino que, en ese caso, tanto un niño como una niña sentirán el mismo deseo de poseer ese juguete.

    Por tanto, me parece que, como muchas cosas en la sociedad actual, esa diferencia tiene un trasfondo sexista y cuyo fin es acentuar las diferencias ya existentes.

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  • el 27 marzo, 2017 a las 7:35 pm
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    Lo primero que se me ha pasado por la cabeza al comenzar a leer esta entrada es lo curioso que es el hecho de que las mujeres cobremos menos cuando ocupamos el mismo puesto de trabajo que los hombres y que para acabar de rematar paguemos precios más altos por el mismo producto. Creo que la desigualdad aumenta de esta manera, ya que cobramos menos y encima tenemos que destinar más recursos de los que destinan los hombres por los mismos productos.

    La verdad es que nunca me había dado cuenta de la existencia de la “tasa rosa”, ya que no suelo comparar los precios de los productos que compro con los de los mismos productos destinados a los hombres. De todas maneras en la “tasa rosa” entran en juego otras variables que podríamos considerar un poco polémicas, como por ejemplo el hecho de que se atribuya un casco rosa a una niña y un casco azul a un niño. Entiendo perfectamente que el rosa esté relacionado por norma general con las mujeres, ya que así lo dicta la sociedad, y el azul esté relacionado con los hombres, pero esto no significa que a todas las mujeres nos guste el rosa o que lo prefiramos antes que el azul.

    Por otra parte puedo llegar a entender que productos iguales que utilizan los hombres y las mujeres como por ejemplo la crema, sea más cara en ocasiones para las mujeres o para los hombres, ya que los ingredientes que contienen las cremas de las mujeres pueden no ser los mismos que contengan los de la crema para hombres ya que las necesidades de la piel pueden no ser las mismas, y por tanto el coste de fabricación sea más alto y por consiguiente el precio final sea más caro. Pero lo que no entiendo es el hecho de que por productos completamente idénticos y fabricados con los mismos componentes como puede ser una bicicleta, sean más caros simplemente porque son de un color atribuido a las mujeres.

    En esta entrada y en otros artículos que he leído sobre la “tasa rosa” comentan que este fenómeno se debe al marketing, ya que “las mujeres están dispuestas a pagar más por su cuidado personal y las marcas lo aprovechan”, pero esta estrategia de marketing la están enfocando a los productos de belleza y al cuidado personal. Puede ser que el marketing explique en ciertas ocasiones estas diferencias de precio, aunque yo no lo veo del todo así, ya que hoy en día muchos hombres se preocupan de su aspecto y su cuidado personal tanto o más que algunas mujeres, por lo que esta explicación a mí personalmente no me acaba de convencer. Además, ¿cómo explica el marketing que productos tan “simples” como pueden ser una bicicleta, un casco, un juguete o un bolígrafo sean más caros por el simple hecho de que son de color rosa, color atribuido a la mujer? Porque yo por mucho que la busque no encuentro una explicación “justificada” desde ningún punto de vista.

    A continuación dejo los enlaces de tres fotos en las que aparece el mismo producto “destinado” para niñas y para niños y sus diferencias de precios:

    https://www.google.es/search?q=tasa+rosa&source=lnms&tbm=isch&sa=X&sqi=2&ved=0ahUKEwje79_doPfSAhVrB8AKHXVrBJ8Q_AUIBygC&biw=1821&bih=868&dpr=0.75#imgrc=Iwo63Yc_ew3k5M:&spf=354

    https://www.google.es/search?q=tasa+rosa&source=lnms&tbm=isch&sa=X&sqi=2&ved=0ahUKEwje79_doPfSAhVrB8AKHXVrBJ8Q_AUIBygC&biw=1821&bih=868&dpr=0.75#imgrc=pNOMTUG1aKsAgM:&spf=370

    https://www.google.es/search?q=tasa+rosa&source=lnms&tbm=isch&sa=X&sqi=2&ved=0ahUKEwje79_doPfSAhVrB8AKHXVrBJ8Q_AUIBygC&biw=1821&bih=868&dpr=0.75#imgrc=PvMyYuweLU7MwM:&spf=386

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  • el 28 marzo, 2017 a las 6:17 pm
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    Gracias a este artículo me he dado cuenta de que existen ciertas diferencias en los precios segun sea el objeto para chica o para chico.
    Es la llamada tasa rosa: como tal es un sobrecargo oculto en los productos y servicios pensados para mujeres. No me parece justo el cambio de precio en ciertos objetos, ya que opino que tanto un hombre como una mujer puede desear de la misma manera ese producto y cubre la misma necesidad para los ambos sexos.
    He encontrado en youtube un video que explica ligeramente con ejemplos la tasa rosa, adjunto el link por si interesa: https://www.youtube.com/watch?v=jo6Ejq_GD2Q
    Gracias por el artículo,
    Alicia Goas Carracedo (Ade-Tarde, Marketing:Fundamentos)

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    • el 29 marzo, 2017 a las 7:50 am
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      Hola Alicia: Gracias por tu comentario. El vídeo que sugieres, ya está en la entrada.

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  • el 30 marzo, 2017 a las 10:56 am
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    Muy interesante este artículo y no sabía nada de la existencia de este problema.En mi opinión, haciendo referencia al artículo que propone que esto pueda ser una estrategia de las marcas ya que las mujeres están dispuestas a pagar más por la moda o estética,yo pregunto ¿ acaso solo las mujeres compran ropa o productos cosméticos ? No entiendo esos precios superiores para las mujeres y efectivamente estoy de acuerdo cuando dice el artículo “¿Es ético teniendo en cuenta que todavía las mujeres cobran menos que los hombres en muchos países?” No es ético y una vez más queda demostrando que en la actual sociedad que vivimos sigue habiendo obstáculos para conseguir la igualdad. Por ello deben acabarse estas distinciones y la implantación de precios equitativos entre hombres y mujeres en productos semejantes debería implantarse para dar un paso más hacia la igualdad de género.

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  • el 2 abril, 2017 a las 2:01 pm
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    Nunca antes me había planteado este tema. Las mujeres pagamos más que los hombres por la ropa o productos de belleza únicamente porque los utilizamos más o, tal vez, porque la imagen es más importante para nosotras, pero, ¿es justo que tengamos que pagar más por el simple hecho de comprar estos productos con más frecuencia? En mi opinión no. Si una crema, una prenda de vestir o un juguete tiene el mismo coste de producción tanto para hombres como para mujeres, el precio debería ser el mismo en los dos casos.
    Este artículo podría ser un ejemplo de la entrada del blog sobre la ética empresarial.

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  • el 2 abril, 2017 a las 7:05 pm
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    Me parece que el último adjetivo que se le debería poner a la “tasa rosa” es ético.

    Bien es cierto que las mujeres estamos dispuestas a pagar más por ciertos productos que los hombres, y que no lo estaremos después de leer un artículo como este.

    También cabe destacar que, cuando vas a comprar, en productos de aseo y belleza encuentras muchísimas marcas más para productos femeninos que para masculinos. La diferenciación de los productos es notable y pagamos por ello. Lo que no me parece ético es que en la misma crema, por ejemplo, con las mismas características y beneficios, unos paguemos más que otros (y hablo tanto por ellos como por nosotras).

    Agradezco mucho este blog por artículos así, información cotidiana que manejamos cada día y en la que muchas veces no nos paramos a pensar.

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