No me lo cuente, prefiero vivirlo

El storytelling es un básico en comunicación y marketing en la era actual. Los beneficios de contar una historia son numerosos, todos ellos pasan por empatizar con el público, con apelar a sus sentimientos y atraerlo hacia nuestra marca compartiendo con él los valores y el espíritu de nuestra empresa.

Sin embargo, en el mundo de la publicidad el tiempo pasa a un ritmo vertiginoso y es imprescindible reinventarse y ofrecer al público cosas que realmente le atraigan y le inviten a quedarse con nuestros productos o servicio. Y en el momento actual, el storytelling por si solo ha quedado obsoleto. A cambio, el consumidor demanda experiencias. Demanda vivir por él mismo aquello que le estamos contando. Y esto tiene un nombre: storydoing.

Al usuario no le vale con escuchar nuestra historia, ahora quiere vivirla. Nuestra nueva función es no solo contarle lo que nuestra marca es, debemos dar un paso más allá y crear experiencias para que nuestros potenciales clientes conecten con nosotros. Se trata de construir escenarios nuevos que requieran una interacción directa con el público y que lo involucren.

El storydoing lleva el storytelling al siguiente nivel. Creamos una historia o mensaje y lo convertimos en tangible para que el público lo pueda experimentar por sí mismo. Le da mayor fuerza a nuestro relato y genera mejores y más duraderos recuerdos en el consumidor.

Además, el storydoing propone nuevos escenarios al futuro cliente, ofreciéndole experiencias hasta ahora desconocidas. Estas generan nuevas reacciones que podemos recoger y medir.

¿Qué ventajas tiene el storydoing con respecto al storytelling?

1.- Pasamos de contar una historia a vivirla. Se crea una experiencia real, en el mundo real y para un público real.

2.- El éxito no depende de que el público conecte con nuestra historia. El recuerdo que genera es mucho más fuerte porque ha sido capaz de sentir por él mismo la experiencia que le ofrecemos.

3.- Podemos medir la interacción que se genera y las reacciones del consumidor frente a lo que le ofrecemos. Además, estas reacciones son inmediatas. En el storydoing no hay espacio para la inacción. Toda acción produce una reacción directa y en tiempo real.

4.- Tiene mayor repercusión que el storytelling. Las experiencias vividas en primera persona tienen una capacidad de viralización mayor en las redes sociales y en internet que solo contar una historia. La comunicación del mensaje es más rápida y mucho más efectiva.

5.- Se genera un vínculo casi irrompible con el usuario. La emoción de vivir una historia tiene mucha más duración y fuerza que solo empatizar a través de un relato.

En resumen, el storydoing supone involucrar a los usuarios mediante experiencias, es convertir la historia en una vivencia. De esta forma convertimos a los clientes en protagonistas y conseguimos mayor adherencia a nuestra marca y mensaje.

Fuente: Blog de Ludiana

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