𝐋𝐚 𝐭𝐫𝐚𝐭𝐚 𝐝𝐢𝐠𝐢𝐭𝐚𝐥 𝐜𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐞𝐧 𝐄𝐬𝐩𝐚𝐧̃a

La esclavitud digital consiste, por ejemplo, en engañar por medios virtuales, a menudo ofreciendo un empleo «de sueño» o una oportunidad «estupenda y única». Justo la oportunidad que alguien está esperando. Otro medio es el «enamoramiento» a partir de una falsa identidad por internet (lo que se conoce como the loving boy) en el que al inicio el enamorado o novio es maravilloso, pero poco a poco se convierte en el traficante auténtico que es y explota a la mujer que le ama.

En Europa y en España la trata digital está ya creciendo de manera exponencial. No son ya solo extranjeros las víctimas, sino nacionales de países europeos o americanos. En Estados Unidos se dan muchos casos, pero en Europa también, aunque se conozca menos.

En los últimos años la trata en Madrid, como en todos los lugares, ha cambiado mucho. Una de las razones es que internet ha facilitado las relaciones entre los diferentes países y el o la tratante puede estar en cualquier lugar del mundo, aunque diga que está en el mismo país o diga que está en otro. Esto ha facilitado la captación.

Actualmente, en la explotación sexual hay muchas víctimas de Colombia y de Venezuela, mientras hace unos años había muchas nigerianas. Ahora hay muchas mujeres latinas y está creciendo el número de asiáticas, que llegan de Nepal, Pakistán y Bangladés. En la trata laboral ocurre lo mismo con varones y mujeres. También en la trata para cometer delitos.

Hoy en día UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), por sus siglas en inglés, calcula que la trata de personas es la segunda o la tercera economía más importante, después de la venta de drogas y la venta ilícita de armas (aunque algunos años esta es la tercera y la trata es la segunda).

Párrafos extraídos de una entrevista con Begoña Iñarra. Ver entrevista completa 

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