๐—ง๐—ผ๐—ฑ๐—ผ ๐—ฒ๐—บ๐—ฝ๐—ฒ๐˜‡๐—ผฬ ๐—ฐ๐—ผ๐—ป ๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—ถ๐—บ๐—ฎ๐—ด๐—ฒ๐—ป โ€œ๐—ถ๐—ป๐—ฐ๐—ผฬ๐—บ๐—ผ๐—ฑ๐—ฎโ€, ๐—ฝ๐—ผ๐—ฟ ๐—น๐—น๐—ฎ๐—บ๐—ฎ๐—ฟ๐—น๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ฎ๐—น๐—ด๐˜‚๐—ป๐—ฎ ๐—บ๐—ฎ๐—ป๐—ฒ๐—ฟ๐—ฎ. ยฟ๐—Ÿ๐—ฎ๐˜€ #๐˜๐—ฒ๐—ป๐—ฑ๐—ฒ๐—ป๐—ฐ๐—ถ๐—ฎ๐˜€ ๐—ป๐—ฎ๐—ฐ๐—ฒ๐—ป ๐—ฝ๐—ผ๐—ฟ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ฟ๐—ฎ๐˜๐—ฒ๐—ด๐—ถ๐—ฎโ€ฆ ?

Un polรญtico โ€”por etiquetarlo de manera โ€œdecenteโ€โ€” esposado.
Saliendo de un aviรณn/helicรณptero?ย ๐Ÿค”
Vestido con un chรกndal gris Nike Tech.

Y en cuestiรณn de horas, la fotografรญa dio la vuelta al mundo.
No por el producto.
No por la marca.
Por el contexto.
Por el personaje.
Por la noticia.

Y, sin embargo, el resultado -mรกs allรก del polรญtico que podemos hablar largo y tendido-, fue inequรญvoco: el chรกndal se agotรณ en la web de Nike. โ‚ฌ220; e inclusive doblando el precio en webs de ropa usada.๐Ÿซฃ

Nadie lanzรณ una campaรฑa.

Nadie activรณ influencers.

Nadie comprรณ medios.

Pero el producto estaba ahรญ. Visible. Reconocible. Y ademรกs, en el centro de la conversaciรณn global.

No ha sido un caso aislado en los รบltimos aรฑos.

Un coche completamente calcinado mostraba en su interior un vaso tรฉrmico intacto. El vรญdeo se hizo viral y el vaso Stanley pasรณ de ser un objeto funcional a un sรญmbolo de resistencia y lujo accesible.

Un futbolista recomendando gafas โ€œprotectorasโ€ sin respaldo cientรญfico, y miles de personas imitรกndolo.
Un presentador cruzando la selva con Crocs por pura comodidad, mucho antes de que fueran tendencia.
Y quien no recuerda unas gafas Dior en una comisiรณn parlamentaria desviando la atenciรณn mediรกtica.
Y mรกs casos tambiรฉnโ€ฆ
Personalmente recuerdo el caso de mis patatas fritas en bolsa favoritas Bonilla a la Vista , que se volvieron virales luego de salir en una pelรญcula ๐Ÿ˜‰
O tambiรฉn el caso del bolรญgrafo Sharpieยฎ๏ธ que utilizo para las โ€œfirmas famosasโ€, y que Donald Trump hizo โ€œsuyoโ€ para sus rรบbricas profesionales.๐Ÿ˜
Historias distintas.
Contextos en algunos casos opuestos.
El mismo patrรณn.
Una โ€œtendenciaโ€ creciente de ventas.

Y ojo, que la tendencia no se creรณ en una oficina.

Emergiรณ desde la cultura. De esto hablรฉ el pasado sรกbado en un post. Importante.

Las ventas llegaron, sรญ.
Pero lo verdaderamente valioso fue otra cosa:
relevancia, posicionamiento y enorme conversaciรณn social. La marca en boca de mucha gente. Marketing gratuito.

Y aquรญ estรก ๐—น๐—ฎ ๐—น๐—ฒ๐—ฐ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—ฐ๐—ผ๐—บ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฐ๐—ถ๐—ฎ๐—น.

El azar no se puede controlar.

Pero la preparaciรณn, sรญ.

Las marcas que ganan no son las que fuerzan la tendencia, sino las que tienen el producto disponible en varios canales, la identidad y la estructura listas para cuando la historia suceda sin avisar.

Porque hoy, mรกs que nunca, las marcas no solo compiten por cuota de mercado, compiten por aparecer en la narrativa cultural.

Y quรฉ de la pregunta del millรณn: ยฟEstรก tu empresa o marca preparada para cuando una imagen inesperada la convierta en protagonista?

Imรกgenes tomadas de suplemento YES de La Voz de Galicia

Carlos Solรญs Domรญnguez

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