Muchas veces nos habrá pasado: nos encontramos con un amigo o con alguien al que no hemos visto hace tiempo y nos gustaría quedar con él para hablar largo y tendido o para ahondar en nuestra relación. Tras intercambiar los consabidos que-tal-estás y cómo-va-la-vida, nos despedimos con el socorrido “Ya quedaremos”, convertido en muletilla cargada de buenas intenciones, pero que generalmente se queda solo en eso.

Queremos quedar, es verdad, pero no quedamos. Usamos el futuro por prudencia y lo que hacemos es posponer el encuentro para la próxima ocasión en que la casualidad nos haga coincidir. Queremos quedar, pero no quedamos. No concretamos, y ya se sabe, cuando dejamos algo para mañana, suele quedarse sin hacer.

Y nos pasa lo mismo con los objetivos que nos planteamos con nuestra formación. «Ya lo estudiaré»,»tengo que leer este libro», «este asunto tengo que pensarlo», «debo leer más sobre este tema», etc.

Para que un objetivo sea factible –sea quedar con alguien o proponer una meta en nuestra formación– debe estar bien formulado y seguir, por ejemplo, el clásico método SMART, cuyas siglas son las iniciales de estos puntos a tener en cuenta:

  • Specific (Específico). Un objetivo debe ser lo más específico y concreto posible.
  • Mesurable (Medible). Hemos de poder comprobar su cumplimento de alguna manera o establecer un seguimiento.
  • Achievable (Alcanzable). Una meta demasiado elevada puede generar desmotivación, los objetivos deben ser alcanzables.
  • Relevant (Relevante). Un objetivo que no sea relevante, es decir, que no esté relacionado de alguna manera con los intereses de la persona a la que se lo proponemos, no tendrá fuerza suficiente porque no lo hará suyo.
  • Time-Bound (Acotado en el tiempo). Hemos de delimitar un tiempo para que se cumplan los objetivos o para revisarlos: semanal, quincenal, mensual, trimestral… en función de las características de los propósitos y de la persona implicada. El “Ya quedaremos”, por ejemplo, no tiene fecha de caducidad, por eso lo utilizamos siempre y nunca se cumple.

Los objetivos indefinidos suelen fracasar porque no son inteligentes o, dicho en inglés, no son “Smart”.

Fuente: Blog Familia Actual