Coaching no directivo

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Hace unos meses, una persona me contrató para iniciar un proceso de Coaching personal. No estaba a gusto con su empresa de aquel momento y quería aprovechar esa situación, que no era grata para él, para conseguir una mejora en su vida laboral. Siempre había querido crear su propia empresa, entre otras cosas porque no quería dedicar tanto tiempo a la empresa de otra persona a costa de no estar con sus tres hijos. Comenzamos el proceso.

Al comenzar un proceso, yo siempre dedico al principio de la primera sesión un tiempo para explicarle qué es el Coaching, qué puede esperar de mí como coach y qué no puede esperar. Es necesario hacerlo, para evitar que el cliente espere cosas que, como Coach no directiva, no puedo hacer. En ese momento, cuando hablo de la alianza que ambos firmaremos, le cuento que yo jamás le daré un consejo.

En el Coaching hay tres aspectos claves, transversales, que tienen que estar en toda sesión: la Conciencia (en cada sesión, el coachee tiene que tomar conciencia de algo que hasta ahora no era consciente), la Auto-creencia (descubre su potencialidad, ve sus capacidades) y la Responsabilidad (deja de creerse víctima de sus circunstancias y asume la responsabilidad que tiene sobre su propia vida).

Este coachee aceptó la alianza y la firmó. ¡Comenzamos entonces el proceso! Nos pusimos a definir bien del todo lo que quería conseguir. Una de las grandezas del Coaching es que el primer paso siempre es definir el objetivo. Es importante. Imagínate que te montas en un taxi y le dices al taxista: “Lléveme”. El taxista, lógicamente, te preguntaría: “¿A dónde?” Si no sabes a dónde quieres ir, el coche no se mueve. Si no sabes qué quieres conseguir, el cerebro no se mueve. El coachee estaba entusiasmado con el objetivo que definió. “¡Eso es lo que quiero!”

Después de definir el objetivo hay ponerse en marcha para establecer una estrategia. Y aquí muchos clientes es cuando comienzan a necesitar que alguien le diga lo que tienen que hacer. ¡Y mi cliente empezó a pensar que necesitaba un consejo o un feedback acerca de si lo que estaba comenzando a hacer era bueno o no! ¿Qué crees que pasó? ¿Le di mi consejo o mi percepción acerca de su proceso? Te voy a dar una pista. Hay una frase de Carl Jung que dice: “El zapato que va bien a una persona, es estrecho para otra, no hay receta de la vida que vaya bien para todos”. ¿Qué crees que hice yo?

El coachee comenzó a pensar que necesitaba un consejo. ¡Pero si le doy cualquier tipo de consejo realmente no estoy haciendo Coaching!

Si el coach le da un consejo, está asumiendo entonces la Responsabilidad sobre la vida del Coachee (lo cual es un error enorme). Además, hay dos posibilidades: que el consejo salga bien y que salga mal.

Si el consejo sale bien, es decir, si el cliente hace lo que le ha dicho el Coach y sale bien, ¿qué va a pensar el Coachee?, ¿de quién va a ser el mérito? Obviamente, el Coachee pensará que el mérito es del Coach, por lo que su Auto-estima se verá dañada. Lo ha conseguido, sí, pero ha sido gracias a los consejos del Coach, no gracias a él, y en un futuro, volverá a necesitar sus consejos.

Si el Consejo sale mal, es decir, si el cliente hace lo que le ha dicho el Coach y no sale bien, ¿qué va a pensar el Coachee?, ¿de quién va a ser la culpa? Obviamente, el Coachee pensará que la culpa es del Coach, por lo que evadirá la responsabilidad sobre sus actos. Y al final, su Auto-Estima también se verá dañada. Y lo peor, no ha aprendido a sacar su propio consejo, por lo que en un futuro, volverá a necesitar los consejos de otra persona.

Hay una frase de Jim Kiwik que me encanta: “Si un huevo se rompe desde afuera, la vida termina. Si se rompe desde adentro, la vida comienza. Las grandes cosas siempre comienzan desde el interior”.

Por eso es tan importante en Coaching que la persona busque sus propios consejos en su interior. Porque él es el que mejor se conoce. Si el coach le hace las preguntas adecuadas, surge la respuesta adecuada. Y el Coachee recupera su PODER PERSONAL. Por eso el Coaching es tan poderoso.

Soy consciente de que a veces nos resultaría más fácil y claramente más cómodo que otra persona nos dijera lo que tenemos que hacer. Tú qué prefieres, ¿qué te lo digan? ¿o prefieres asumir tu responsabilidad sobre tu vida?, ¿quieres recuperar tu poder personal?

Dra. Élida Peñalver

Dra. en Biología. Coach No directiva. Experta en Neurociencia y Desarrollo integral de las personas.

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