Aunque es bien conocido, es importante tener en cuenta la manipulación de algunos titulares de los medios de comunicación, de los que puedes encontrar algunos ejemplos en el artículo “Titula, que algo queda”
Para evitar ser manipulados en especial por los medios de comunicación (también por la publicidad), es necesario tener los conocimientos relacionados con el tema a que se refiera la acción manipuladora. Es decir, disponer de los criterios necesarios que nos permitan distinguir entre lo que es verdadero o falso, lo que es objetivo o subjetivo, lo que nos ayuda o no a mejorar como personas y como profesionales. Pero no basta con tener los conocimientos necesarios, también es preciso desarrollar las competencias, capacidades y actitudes, que generalmente se aprecian en los profesionales competentes y cultivados.
La formación universitaria puede proporcionar la cultura necesaria para no ser objeto de la manipulación. Sin embargo, es frecuente que entre los titulados universitarios haya personas que no son conscientes de que para adquirir y mejorar la propia cultura, hay que saber leer, saber pensar/ dialogar y saber escribir. Esto puede comprobarse con la lectura de algunos comentarios en este blog.
Un ejemplo de la falta de cultura de algunos titulados universitarios, es el artículo titulado “Muchos títulos, pocas letras”. A continuación copio algunos párrafos que he seleccionado.
(…) “El hecho de que muchos universitarios acaben la carrera con graves carencias gramaticales empieza a suponer ya un obstáculo a la hora de acceder a trabajos en los que la capacidad de expresión y persuasión son imprescindibles.
Lo que preocupa verdaderamente es la incompetencia expresiva de muchos universitarios que les imposibilita comunicarse con un mínimo de sentido, coherencia y criterio. (…). «Observo un deterioro muy grande, y no sólo ortográfico. Hay licenciados que tienen dificultades para ordenar una frase con su sujeto, verbo y complementos»
(…) La cultura globalizadora uniformadora y pasiva del ocio audiovisual, el lenguaje coloquial de los medios de comunicación y la economía lingüística que acompaña la comunicación por teléfono móvil e Internet sí estarían contribuyendo a la pérdida de la riqueza expresiva del idioma”.


