La cultura de una empresa orienta las decisiones y comportamiento de los directivos y de los empleados. Por su interés, te indico a continuación un resumen de un artículo titulado «De mandos a líderes» cuya autora es Carolina Caparrós Álvarez, Fundadora de talentodirect.com y del Instituto de Cultura Empresarial.

De la cultura circunstancial a la cultura atractiva

En mi experiencia, una empresa es, literalmente, un ser vivo, dotado de personalidad, de sentimientos, de intenciones, propósitos, ideas, acciones, logros y fracasos. Cada empresa es fruto de la suma del querer, el saber y el hacer de personas que se unen para generar un resultado.

La evolución del ser humano va paralela a la de las empresas, ya que estas son su reflejo, la quinta esencia de la capacidad creadora y productiva de aquel. La fuerza que las impulsa es la necesidad, el deseo y la obligación de generar sustento y bienestar para los fundadores y para todos los que les acompañan en el viaje. De la misma manera que cada pueblo, ciudad o país tienen su propia cultura, así mismo la tiene cada empresa.

La cultura es la suma de lo que queremos ser, lo que hacemos y cómo lo hacemos.

Es hora de que nuestras pequeñas y medianas empresas copiemos, imitemos y nos formemos fijándonos en las que tienen más éxito. Comprender qué hacen, cómo y para qué, es crucial para caminar en la senda de la rentabilidad y la sostenibilidad.

Hay una palabra inglesa que es ‘benchmarking‘. Me encanta esta práctica. Simplemente, consiste en observar, preguntar y explorar lo que hacen mejor (o peor) otras empresas para adaptar aquello que sea relevante y aplicable a la mía. 

Una de las dimensiones más importantes a imitar y aprender es la cultura que desarrollan las empresas de éxito.

Hoy día se ha demostrado en distintos estudios norteamericanos y del norte de Europa, que “el capitalismo de los agentes implicados” es y ha sido clave de éxito. Esto significa que en el centro ya no están exclusivamente los accionistas o fundadores de la empresa, sino que se encuentran todos los agentes para y por la que esta existe. En particular, me quiero centrar en los colaboradores y empleados de esta.

Los estudios demuestran que las empresas que invierten en la satisfacción y el bienestar de sus empleados están mejor equipadas para obtener mejores resultados comparativamente.

Nuestros profesionales quieren culturas empresariales atractivas. Estás se caracterizan por poner en primer plano a los empleados, contratar y formar líderes que tengan coraje, generosidad, empoderen y formen a sus equipos.

Los mandos directivos e intermedios son la piedra angular de las empresas. Ellos con su ejemplo y moldean y colorean la cultura.

Podemos afirmar que hay una serie de factores que son comunes a las culturas atractivas:

    1. Diagnostican el bienestar de manera periódica con distintas herramientas.

    2. Miden la satisfacción y el bienestar de los empleados con métricas relevantes.

    3. Invierten tiempo y recursos a realizar acciones o actividades que lo favorezcan.

    4. Realizan cambios y adaptaciones organizativas para lograr mejor trabajo en equipo y satisfacción.

    5. Invierten en formar a sus mandos y directivos.

He de reseñar que no se aprende a ser un líder de una cultura atractiva ni en las universidades ni en la mayoría de los posgrados. En estas instituciones se invierte el tiempo en enseñar conocimientos y herramientas para apoyarlos. Sin embargo, de lo que estamos hablando es de sensibilidad, inteligencia emocional, capacidad de escucha, y otras muchas habilidades que, acompañadas de herramientas poderosas, y, hacen de un profesional bien formado, un líder.

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