“Lo que mas nos admiraba a los que estábamos con él, era que, a pesar de sus limitaciones se disfrutaba con pequeñas alegrías, por ejemplo, tomar el sol, cuando ganaba el Real Madrid, o comer las cosas que le gustaban como las setas, el salmón«. Así describia a D. Luis de Moya, uno de los estudiantes que formaba parte del equipo de 6 personas que cuidaba de Don Luis en estos últimos años.

El sacerdote Luis de Moya, antiguo capellán de la Universidad de Navarra, falleció el pasado 9 de Noviembre en Pamplona a los 67 años. Así daba la noticia una cadena de TV:

Luis de Moya nació en Ciudad Real el 17 de agosto de 1953. En 1971 comenzó la carrera de Medicina en Madrid y un año después pidió la admisión en el Opus Dei. Entre 1975 y 1978 fue secretario del Colegio Mayor Moncloa de Madrid. Terminada la carrera, se trasladó a Roma para continuar sus estudios de Teología. En agosto de 1981 recibió la ordenación sacerdotal.

Tras defender la tesis doctoral en la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra, en 1984 fue nombrado secretario del Consejo de Capellanía de la Universidad de Navarra y capellán de la Escuela de Arquitectura. Ese mismo año empezó a atender el Colegio Mayor Goroabe.

En esos años tuve la fortuna de conocerle y tratarle. Entonces, yo daba clases en la Escuela de Arquitectura y él era el capellán. Hablábamos mucho y nos hicimos muy amigos. Era una persona de carácter activo, recio y austero: Viví de cerca las consecuencias del accidente y los visité en varias ocasiones en la Clínica donde estaba internado.

Marketing de la vida

Te puedes preguntar porqué dedico esta entrada a D. Luis., precisamente en un blog sobre Marketing y Servicios. Es muy sencillo. Simplemente porque me parece que D. Luis realizó un excelente Marketing de la vida. Desde que sufrió el accidente, desarrolló un conjunto de actividades que sirvieron para que se convirtiera en un referente en defensa de la vida. Principalmente fueron testimonios personales y actividades relacionadas con la comunicación. Tiene una página web muy visitada y con un contenido muy variado que interesa a personas muy diversas, también a los que no tienen fe. También aparece en Wikipedia. Con mensajes breves y claros, con buen humor y sentido común, defendia la vida de personas que se encontraban en situaciones parecidas a las de él.

En 1996 contó su experiencia vital en el libro Sobre la marcha: confesiones de un tetrapléjico que ama profundamente la vida, en donde relata su experiencia personal de los primeros cinco años (1991-1996), desde que se quedó tetrapléjico. Cronológicamente, narra los nueve meses pasados en la Clínica Universidad de Navarra, que no estuvieron exentos de miedo a recomenzar su rutina diaria de trabajo. Luis de Moya reconoce que su fe le ayudo a salir adelante con optimismo.

A pesar de su enfermedad, Luis de Moya fue un decidido defensor de la vida humana desde la fecundación hasta su fin natural. Participó en diversos programas de radio y televisión, donde realizó la defensa de toda vida humana.

En 2000 creó Fluvium, un portal católico con una marcada finalidad evangelizadora. Las novedades del portal llegaron a cien mil suscriptores repartidos por todo el mundo.

Su postura sobre la eutanasia era clara. Ante la pregunta sobre que hacer ante un enfermo terminal, Luis de Moya contestabaː

Ayúdale a que no sufra, ayúdale a morir, no lo mates. Acompáñalo. Quita todo el dolor que puedas. El primero el físico, y luego sobre todo el moral, que es el más duro, la soledad, la sensación de inutilidad que pueda tener… enséñale que es hijo de Dios”.

Podía pensar y amar

MIguel Ángel Marco , director del Colegio Mayor Aralar donde vivía decía que “el accidente supuso para él un cambio de vida, que describió así en una de sus entrevistas: ‘Me siento como un millonario que ha perdido solo 1.000 pesetas, porque puedo hacer lo más importante para un ser humano: pensar y amar’”.

Todos los días hasta el pasado 27 de octubre, en que fue internado en la Clínica Universidad de Navarra, concelebró con otro sacerdote la Santa Misa. “No le gustaba hacer alarde de piedad, pero era evidente el esfuerzo que le suponía estar todos los días a las 7 de la mañana en la capilla para hacer su oración antes de la Misa. Hasta hace poco, todos los veranos acudía en peregrinación a Lourdes, un largo viaje que le dejaba agotado pero muy contento. Con serenidad y sin cosas llamativas, fue aceptando las limitaciones propias de su condición; pasados los años, en confianza, decía que, a pesar de su estado, él no se cambiaría por nadie”, explica.

Especialmente en los últimos años, cuenta el director de Aralar, aprendió a dejarse cuidar con agradecimiento y a disfrutar de aficiones sencillas, “de las comidas de verano bajo una palmera en el Colegio Mayor Ayete; de los documentales de naturaleza, de las setas y, por supuesto, del Real Madrid”.

Con el paso del tiempo, su estado físico se fue deteriorando: “Lo supo llevar con paciencia, cada vez con más serenidad y buen humor. Nunca perdió la alegría. Su vida resultaba dura, sacrificada y monótona sólo para quienes la mirábamos de fuera, no para él. Vivía como un buen hijo de Dios, confiado en los brazos amorosos del Padre”.

En Internet puedes encontrar muchos vídeo de entrevistas o de los programas de TV en los que intervino. Te he seleccionado uno titulado “Testigos del dolor” (Dura 27 minutos). Vale la pena verlo. Es impresionante:

En la voz Luis de Moya de Wikipedia puedes consultar algunos ejemplos del eco de su muerte en los medios de comunicación.

Más información en:

Luis de Moya
http://www.luisdemoya.org/
http://www.youtube.com/user/fluviumorg
http://www.fluvium.org/
http://www.muertedigna.org/