“No sin mi móvil” podría ser uno de los eslóganes que definieran la relevancia que han adquirido los smartphones en los últimos años para los usuarios. El gran número de funcionalidades que reúnen estos terminales los han convertido en una herramienta de trabajo, de ocio y ahora, de pago.
 
El uso del teléfono móvil para acceder a tiendas online y realizar compras ya forma parte de la lista de usos habituales. De hecho, a nivel europeo, la tasa de crecimiento de este tipo de compras es de más de un 60% (Barómetro Mobile Performance), situando al comercio móvil en una posición expansiva y privilegiada. El
siguiente paso en la evolución del uso del móvil como medio de pago es la compra a través del móvil, es decir, utilizando el dispositivo como medio de pago.
Esta nueva tendencia, que cada vez está más presente en comercios tradicionales y tiendas online, responde a
las necesidades de las nuevas generaciones
, ofreciendo un plus de comodidad, seguridad y practicidad a todo tipo de usuarios. La incorporación del pago por móvil en los comercios se convierte, poco a poco, además de en un factor diferenciador, en una fórmula más de venta. Contar con esta opción acabará convirtiéndose en algo tan cotidiano y extendido como el actual pago con tarjetas de crédito.

 

España lidera el ranking europeo de  penetración de mercado de smartphones con una cuota del 66%  (según ComScore “Spain Digital Future in Focus”) lo que nos posiciona como uno de los territorios con más opciones y facilidades para el desarrollo de este tipo de pago. En este sentido, el mercado español no sólo cuenta con la madurez necesaria para poder implementar este servicio de pago, sino que la masa crítica de usuarios es muy superior a la de otros países de nuestro entorno,  por lo que el potencial  de crecimiento es muy significativo.