En la época actual, parece que las empresas españolas
se han dado cuenta de la necesidad de la exportación como medio para crecer y
consolidarse.
Sin embargo, continúa existiendo cierto miedo a dar este
importante paso, esencialmente por parte de las pymes, justificando estas
últimas su escaso tamaño.
Realmente la exportación tiene un escaso vínculo con la dimensión de la empresa, es mucho más importante la actitud que
tienen los empresarios para transmitir su idea. Un ejemplo de ello es Italia,
dónde el 75% de la exportación la realizan pymes.
Por tanto, la capacidad exportadora de la empresa, no
depende tanto de la producción, sino de un cambio de actitud que tenga la
propia empresa para ser capaces de involucrar en este proceso a todos sus
miembros.
Llegados a este punto, sabemos que la primera medida
en la internacionalización de una empresa, no ha de ser sólo la evaluación de
su producción, deberá evaluar si la empresa es capaz de adecuarse a todas las variables que presenta un mercado internacional,

En un proceso de exportación
realizando los cambios internos necesarios para ello. se ha de saber que quién
exporta es la empresa en su conjunto, y no sólo el Departamento de Exportación,
es decir, se requiere una integración de toda la empresa en este
proceso.
El problema reside, en que en multitud de ocasiones,
resulta un trabajo más arduo vender la idea de la exportación en la misma
empresa, si se va a hacer por primera vez, que lo que posteriormente va a
suponer vender nuestro producto o servicio en los mercados exteriores a los que
nos dirijamos.
El error en muchos países, España es claro ejemplo de
ello, es que las empresas que nunca han exportado, quieran salir a los mercados exteriores, sólo cuando el suyo está en crisis, pero la exportación
es una actividad a medio largo plazo
, la cual, en una época como la actual, en
plena globalización, la exportación tiene llegar para quedarse en nuestras
empresas y no ser algo pasajero, pues tal y como decía al inicio, es la base de
la competitividad de muchas empresas.
Para concluir, se ha de decir que no podemos
considerar el mercado internacional como una extensión del local, pensando
que lo que sirve en una, vale en los demás. No es posible exportar a cualquier
país lo que vendemos en el nuestro
. Por ello, deberemos identificar cuáles son
nuestros productos más competitivos, detectando nuestro público objetivo y
competencia, y seleccionando la forma más adecuada de entrada. Para lograr todo
ello, es requisito indispensable la elaboración de un Plan de Trabajo de Exportación.
De este modo, la empresa podrá examinar y enfrentar la realidad interior y del
mercado local, con otras realidades, mercados, exigencia y competencia.

Alberto Álvarez Martin
Alberto Álvarez Martín es
especialista en Comercio Exterior y co-fundador de la empresa de comercio
internacional Aral ITS. Si quieres conocer más sobre él visita aquí su perfil de Linkedin.