Hablar sin palabras

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Mi experiencia como profesor me dice que somos capaces de interpretar el lenguaje corporal de las personas con las que nos relacionamos. Solemos pensar que nuestra comunicación con los demás empieza cuando abrimos la boca. Y lo cierto es que ha comenzado en el preciso instante en que nos ven nuestros interlocutores. Y en esta fase previa nos jugamos causar una primera buena impresión que durante nuestra conversación simplemente se confirme, o, por el contrario, causar una mala impresión inicial y que tengamos que mejorarla. Como nos recuerda Daniel Goleman, “para el establecimiento de una sensación positiva, los mensajes no verbales son mucho más importantes que todo lo que podamos decir”. Así, la primera impresión que tengan de nosotros depende sobre todo de lo que diga nuestra comunicación no verbal, aunque no seamos conscientes de ello.

En cada interacción con otra persona, nuestros cerebros están diseñados para procesar una cantidad ingente de mensajes no verbales que utilizaremos como base para formarnos un juicio sobre los demás y construir nuestra confianza o desconfianza. Probablemente, no podamos explicar por qué con solo ver a una persona ya nos formamos una imagen de ella y le colgamos la etiqueta.

Además de las posturas del cuerpo y otros gestos, son muy importante las miradas y las expresiones faciales. Enviamos y recibimos con los ojos más mensajes que con cualquier otra parte del cuerpo. El contacto visual es esencial para conectar con la gente. Esquivar la mirada es un signo de que escondemos algo. Mirar a los ojos (sin caer en la mirada intimidatoria) es esencial para que haya una base de confianza en la comunicación. Y lo que veamos en los ojos del otro nos dará pistas sobre lo que nos quiere decir.

Según algunas investigaciones, parece que tenemos preferencia por los rostros felices y los reconocemos más fácil y rápidamente. Es lo que se denomina el efecto cara feliz. Mostrar una sonrisa es una buena manera de generar una primera impresión positiva, si bien la sonrisa debe ser genuina. La gente busca expresiones faciales para saber cómo interpretar lo que le decimos. También es importante distinguir cuándo una expresión es o no sincera.

El lenguaje no verbal proporciona una información que completa el verbal. Los mensajes por el móvil o por las redes sociales -aun con imágenes seleccionadas- proporcionan una información incompleta y tal vez engañosa.

Este artículo se publicó en el Diario de Almería

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