Hacen falta líderes rebeldes

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El término líder procede del inglés, leader, que significa guía, jefe, el que conduce y abre camino, el que tira y arrastra de los demás. Esta definición nos sirve para concretar a quienes denomino “líderes rebeldes” y qué les caracteriza. Me refiero principalmente a jóvenes que escaparon sabiamente del absurdo lema imperante «fotocopio, luego existo».

Para ellos está escrito “Salmones, hormonas y pantallas” un libro del Dr. Miguel Ángel Martínez que representa un cántico de admiración hacia esos jóvenes silenciosos y fascinantes que han sabido integrar la sexualidad en un proyecto personal a largo plazo, sin dejarse seducir por la visión trivial y precoz que les quieren vender los mercaderes del sexo. A esos jóvenes que nadan a contracorriente les llama salmones y yo líderes rebeldes.

El autor ofrece un rico argumentario para apoyarles intelectual y emocionalmente en su ascenso río arriba. La propuesta –” revolución de los salmones”– es valiente y va a los terrenos espinosos en los que nadie se suele atrever a entrar: educación sexual aberrante, relaciones promiscuas de todo tipo, etc. En cierto sentido, hay páginas que podrían calificarse de “incendiarias”.

Además, estos jóvenes no se deben dejar llevar por las modas, por el pensamiento dominante Es importante que tengan una personalidad atrayente con capacidad de seducción. También han de ser coherentes, que entre lo que dicen y lo que hacen, entre la teoría y la práctica de sus vidas, exista una buena proporción, un equilibrio, conformidad entre el pensamiento y la realidad. Uno es lo que hace, no lo que dice. Habla la conducta y deja claro lo que somos.

Estos líderes tienen autoridad. Esta palabra procede del latín, autoritas y significa aquel que te hace crecer como persona, tratando de sacar lo mejor que llevas dentro. Es un referente. El verdadero líder tiene capacidad para contagiar entusiasmo. Y además tiene un sentido positivo y sabe transmitir alegría, dar una visión optimista, a pesar de las dificultades y problemas que raras veces faltan.

El líder es capaz de mostrar en público sus creencias, huyendo de lo políticamente correcto. Tiene el coraje de expresar lo que lleva dentro, aun a costa de caer mal o alejarse de lo que la mayoría espera que diga.  Además, a la gente que sigue sus pasos le gustaría parecerse a él, hay algo que le empuja en esa dirección y le lleva a imitarlo de algún modo. El verdadero líder te ayuda a ser mejor.

Liderar es influir, es cambiar la actitud, es guiar, ayudar y servir a los demás para que crezcan y se desarrollen como personas, porque logra sacar lo mejor de cada persona poniendo sus mejores esfuerzos en ello.

Este artículo se ha publicado en el Diario de Almería

2 comentarios en “Hacen falta líderes rebeldes”

  1. No puedo estar mas de acuerdo. El liderazgo es un ejercicio permanente de lubertad interior, forjada a base de voluntad, criterio y constancia. A una persona asi, la seguiria hasta los confines del mundo.

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