La caída del consumo duradero, que en países como China o Estados Unidos es más moderada gracias a la expansión inmobiliaria, resulta especialmente intensa en los mercados europeos, con la excepción de Alemania, debido al deterioro laboral, la incertidumbre y el  aumento de la presión fiscal.

La contracción del sector, según pone de relieve el informe, es especialmente intensa en nuestro país, en el que las ventas minoristas han
descendido un 10,2% en el último año, a lo que hay que añadir el descenso que se ha producido en la demanda de bienes duraderos, el mayor registrado desde el inicio de la  crisis económica. No obstante, el volumen de negocio de la industria del mueble ha tenido mejor comportamiento, gracias en parte a las compras previas al aumento del IVA que se produjeron en el segundo
trimestre del año pasado.
El deterioro del mercado laboral, la caída de ingresos disponibles, y la incertidumbre hacen que se pospongan todas las decisiones de compra. Las presiones de liquidez han alentado el ahorro en detrimento del consumo privado, cuyo descenso se ha visto acelerado debido a las nuevas medidas fiscales como el ya mencionado aumento del IVA. La reducción del gasto de los hogares ha provocado un cambio en el consumidor, que hoy prioriza la alimentación, la salud y la educación frente al gasto en bienes de consumo duraderos.

 

De cara a 2013, los principales expertos prevén una nueva contracción, que se situará en torno al 2,3%, debido sobre todo a la disminución del crédito al consumo y de la renta bruta disponible en los hogares.El desafío para el sector es el de unos costes crecientes en un entorno muy competitivo ante consumidores cada vez más sensibles al precio, lo que está ejerciendo una fuerte presión sobre los márgenes en toda la cadena de suministro. Y en esta como en el resto de industrias son los minoristas más pequeños del sector los que quedan en la posición más precaria, con una fuerte competencia que no se ve compensada por la demanda.