La familia en verano

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He hablado con varios matrimonios para conocer sus planes familiares para este verano. Por ejemplo, María y Fernando se van a Almería, Ana y Manolo pasan unos días en la playa en Chiclana y después se van a los pirineos y Mayte y Paco, que ya son abuelos, dividen su tiempo como pueden para agrupar a hijos y nietos el mayor número de días posibles.

Cuando he preguntado cómo debería ser el verano para que, al comenzar un nuevo curso, la familia estuviera más unida, todos me comentan los mismos temas. Tratar de estar todos juntos el mayor tiempo posible y compartir las actividades que de común acuerdo realicen durante estos días. Evitar todo lo que separe. Se trata de suplir la falta de trato afectuoso que durante el resto del año no han podido tener y facilitar las relaciones personales para conocerse y comprenderse mejor, para lograr que el clima de la familia destaque por la alegría, la paz y el cariño.

Algunas familias organizan una reunión para concretar el plan del verano. Participan todos los miembros de la familia, también los más pequeños. Se analizan diferentes propuestas y se eligen las que más satisfacen a la mayoría. Las actividades posibles son variadas: deportes diversos, excursiones, visitas culturales y artísticas, paseos, disfrutar más de la naturaleza, etc. Esos días deben ser una oportunidad para fomentar una vida en familia más sosegada, aumentar la comunicación y estrechar los vínculos afectivos. Como durante el curso, bien por tiempo o por distancias, a veces es difícil visitar a la familia: abuelos, primos, tíos… las vacaciones también pueden servir para organizar reuniones familiares, incluido los cuñados y “suegras”.

Es bastante frecuente que junto a los planes que se hagan, se establezcan las normas que se deben respetar esos días. Por ejemplo, un horario mínimo para levantarse, comidas, etc. Hay bastante unanimidad en concretar la limitación del uso del móvil, especialmente durante las comidas tertulias, conversaciones familiares, etc. Quieren seguir el consejo de “apaga el móvil y levanta la vista” porque para hablar y escuchar hay que procurar mirarse a los ojos y eso no es compatible con vigilar compulsivamente el móvil.

En resumen, una familia estará más unida después del verano cuando conviven y dedican el tiempo y el cariño que cada uno necesita. Así se conocerán mejor entre ellos y sabrán demostrar su cariño cada día. El descanso en familia supone convivir juntos dedicando tiempo y cariño a todos.

Este artículo se publicó en El Diario de Almería

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