La reciente aprobación
de un decreto que permitirá a las universidades españolas ofrecer grados de tres años, en lugar de los cuatro actuales
, ha levantado una
importante polémica, centrada en buena parte en si esa medida hará que en el
futuro sea más caro estudiar. Pero, ¿qué sucede con las carreras actuales? ¿se
adecuan a las demandas del mercado? Distintos datos subrayan la existencia de
grandes desajustes.
La incorporación de
España al espacio europeo de educación superior, es decir, el proceso de
Bolonia, ha disparado el
 número de carreras. Se ha pasado de 146
titulaciones en el catálogo del curso 2007-2008 a los más de 6.800 que
se habían aprobado en Consejo de Ministros a febrero de este año, incluyendo
los cerca de 2.700 títulos de grado y los alrededor de 4.150 másteres.
Pero, a pesar de que
tal inflación de titulaciones podría hacer pensar que se ha
logrado una superespecialización en los estudios y, por tanto,
una adaptación a las demandas del mercado laboral. Sin
embargo, hay evidencias de que esto no es así del todo.
Es revelador un estudio
realizado entre el Ministerio de Educación y la Conferencia de Consejos
Sociales de las Universidades sobre la inserción laboral de los titulados.
Según se recoge en él, la tasa de afiliación de los egresados
universitarios
, es decir, el porcentaje de los que están dados de alta en
la Seguridad Social, es del 43,4% al año de completar los estudios
, mientras
que cuatro años después se sitúa 21 puntos por encima, en el 64,4%.

La sobrecualificación
Además, a través de
los datos del grupo de cotización de los afiliados, se advierte la sobrecualificación de
la que adolece el mercado laboral, entendida como exceso de titulación para el puesto
de trabajo 
que se ocupa. El primer año después de acabar los estudios,
el 48,5% de los egresados ocupan un puesto acorde a su nivel formativo,
sin que cuatro años después, el porcentaje apenas aumente, ya que sitúa en el
55,5%. Es decir, señala el estudio, solo uno de cada dos titulados
universitarios 
que están afiliados a la Seguridad Social ocupa
un puesto acorde a su nivel formativo. Y
prácticamente uno de cada cuatro está contratado para trabajos de carácter
manual para los que no se requiere ningún tipo de cualificación, del nivel de
camarero o similar.
Pero, además, hay
grandes diferencias entre unas ramas de estudios y otras y más aún entre las
distintas carreras. Así, mientras en el área Ciencias de Salud más
del 71% de los egresados están afiliados a la Seguridad Social cuatro años
después, en Artes y Humanidades no lo logra la mitad del
total, se queda en el 48,8%.
Medicina, empleo seguro 
Por titulaciones, en
el caso de Medicina un 92,9% de los titulados se encuentran
afiliados a los cuatro años de acabar los estudios y, de los
afiliados por cuenta ajena, hasta el 99,7% lo está en el grupo de titulados, es
decir, para el que se supone que se han preparado.
Estos datos contrastan
con los de otras carreras en los que se aprecian graves dificultades de
los estudiantes para encontrar colocación. Por ejemplo, de los
que han cursado una licenciatura en Filología Árabe, menos de la cuarta parte
(el 23,2%) logra después de cuatro años una ocupación que le permita afiliarse
a la Seguridad Social. Pero, además, de los que consiguen un trabajo por
cuenta ajena, poco más de la mitad, el 52,6%, obtiene un puesto para el que se
requiere la condición de titulado para la que se supone que ha pasado por la
aulas de la universidad.
Un caso llamativo es
el de la diplomatura de Turismo. De los 4.375 universitarios
que obtuvieron el título en el curso 2009-2010, poco más de la mitad, un 54,3%,
se encontraban a marzo de 2014 afiliados a la Seguridad Social, frente al 64,4%
del total del sistema universitario. Pero, si se considera los trabajadores por cuenta
ajena,
 que eran la gran mayoría, el 51,5% estaba ocupado en tareas de baja
cualificación
manuales. Uno de cada tres (33,9%) se dedicaba a una tarea de
tipo medio, no manual y únicamente el 14,7% habían logrado una colocación
acorde con una cualificación universitaria.
El máster, escasa garantía
Según el informe sobre inserción
laboral,
 los estudiantes de turismo están entre los que más
dificultades tienen para lograr trabajos acordes con su nivel formativo, junto
con administración y negocios (31,8%), arte (37%) y periodismo e
información (38,4%).
Y tampoco estudiar un
máster es una garantía para lograr
 empleo. De hecho, el
porcentaje de afiliados a los cuatro años es aún menor que el citado más arriba
para los egresados de primer y segundo ciclo, del 56,8%.
Destaca también la
escasa vocación emprendedora que apuntan los datos. El
porcentaje de autónomos entre los afiliados es del 7% el primer año y el 10,3%
cuatro años después. Esto es, solo uno de cada diez universitarios trabaja por cuenta
propia
. Y el propio estudio muestra su sorpresa porque la rama de
ciencias sociales 
y jurídicas, que precisamente incluye estudios
relacionados en buena medida con el ámbito empresarial, el comercio y
los negocios, sea la que tenga menor porcentaje de autónomos (8,7% a los cuatro
años).

Fuente: ABC 

Ver también «Menos carrera, más Máster«