El presidente de la Fundación «La Caixa» y de CriteriaCaixa, Isidro Fainé, ha sido galardonado este viernes en la VII Edición de los Premios José Echegaray otorgados por Editorial Ecoprensa en atención a su sobresaliente trayectoria y vocación profesional. El premio concedido por elEconomista reconoce a aquellas personalidades con proyección internacional que más han contribuido a promover el espíritu y el ideario liberal. El evento estaba patrocinado por CaixaBank, EY, Naturgy, Telefónica y Veolia.
Durante su intervención, el ejecutivo realizó una firme defensa de que «el éxito empresarial solo tiene sentido cuando se construye desde el respeto a las personas» en un acto conducido por Noor Ben Yessef, periodista y presentadora de Atresmedia, y donde el empresario fue presentado por Pablo Hernández de Cos, director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS) y exgobernador del Banco de España, y Gregorio Peña, presidente editor de Editorial Ecoprensa.
Fainé, quien no dudó en expresar su admiración por Hernández de Cos, realizó un sentido discurso sobre las influencias en su vida en la manera de entender la dirección empresarial, empezando por las lecciones aprendidas de sus padres y sus grandes referentes. Rememoró a Francesc Moragas, fundador de La Caixa, expresando admiración por «la extraordinaria humanidad de su pensamiento y la profundidad de sus convicciones», donde hunde su manera de liderar.
El liderazgo humanista
«Hay una frase suya que me ha acompañado durante muchos años que dice: el trabajo en la cabeza, pero la gente en el corazón. Y eso hay que aplicarlo en la empresa. Pocas frases resumen mejor la verdadera esencia del liderazgo humanista», expuso.
«El éxito empresarial solo tiene sentido cuando se construye desde el respeto a las personas», resumió, señalando que «está demostrado que las empresas alcanzan sus mejores resultados cuando quienes forman parte de ellas se sienten valorados, escuchados y respetados», algo que lamentó que «muchas veces no pasa». «Cuando reina la confianza, no la bronca ni la desconfianza, la confianza; cuando existe un sentido de propósito y cada persona puede desarrollar plenamente sus capacidades y todo su talento», elaboró, subrayando que esa misma filosofía «debe proyectarse también hacia los clientes».
De Moragas desveló tener igualmente en mente la invitación al esfuerzo. «Los grandes logros rara vez son frutos de la suerte, casi siempre son consecuencia de la perseverancia, de la capacidad de superación, de la confianza en las personas del equipo y de la voluntad de no rendirse ante las dificultades», resumió, alentando a «afrontar los desafíos con admisión, con optimismo y con determinación».
Fainé retrocedió a su origen su manera de ver la vida y actuar, atribuyendo el homenaje a sus padres. De su padre, campesino, desveló haber recibido cuatro consejos: «ten fe en Dios y en todo lo que haces»; «aprende lenguas»; «tendrás momentos difíciles: coraje, no te asustes» y, el que juzgó más importante: «no te olvides nunca, la vida es servicio». De su madre, bromeó con que era una negociadora nata, que «regateaba todo el rato».
El también presidente de la patronal CECA en julio cumplirá 84 años y el pasado mes de enero renovó en la presidencia de la Fundación «La Caixa» para un nuevo mandato de cuatro años. Se deshizo en elogios para Hernández de Cos, del que reveló haber aprendido «muchas cosas, sobre todo, en seguir los buenos caminos y no desviarme» y subrayó su «rigor técnico, vocación de servicio público y contribución al debate público».
Se mostró agradecido por recibir el Premio Echegaray, «concedido por uno de los grandes medios de referencia de nuestro país» y por lo que José Echegaray representa. «Su obra constituye un magnífico ejemplo de corresponsabilidad intelectual, de vocación de servicio y de convicción sobre la capacidad transformadora del conocimiento», elogió, asegurando que «sigue siendo una inspiración para quienes creemos que las ideas tienen la capacidad de mejorar la sociedad y que toda la actividad profesional debe estar guiada por el sentido de responsabilidad hacia los demás».
Durante su discurso aprovechó esta mención para deslizar su interés en seguir al pie del cañón siendo fiel a su nombre Fainé, que «en catalán es el hombre que trabaja». La recepción del Premio Echegaray dijo que, además de un honor, lo acogía como «un compromiso para seguir trabajando -no me pienso jubilar por el momento- con dedicación, con ilusión y con fidelidad a unos principios que considero esenciales».
De las enseñanzas recibidas puso foco particular en el mensaje de que «la vida es servicio». «Los mejores líderes que he conocido en mi vida profesional comparten precisamente esta convicción», elaboró. Son personas, dijo, que entienden que «liderar no significa ocupar una posición de poder, mandar, tener poder», sino «servir a los demás, servir a los colaboradores para que crezcan, servir a los clientes buscando la excelencia, servir a las instituciones que uno representa y servir en última instancia a la sociedad».
«Creo sinceramente que las organizaciones que dejan una huella positiva son aquellas que establecen que su propósito va mucho más allá de sus propios resultados. Son aquellas que contribuyen a construir una sociedad más próspera, más justa, más cohesionada y más humana», resumió.

