El
año 2014 será testigo de cambios demográficos en Asia, una ralentización de los
avances tecnológicos e incluso puede que se den los primeros pasos en los
viajes comerciales al espacio. Sin embargo, el año estará marcado sobre todo
por los eventos deportivos, las turbulencias políticas y los cambios
económicos.
Así lo aseguró Daniel Franklin, editor del The Economist, el pasado 9 de
enero durante la presentación de “The World in 2014” en el IESE de
Madrid.
Entre los eventos deportivos del año destacan los Juegos
Olímpicos de Invierno en Sochi o la Copa del Mundo en Río de Janeiro, que
conseguirán captar la mayor cuota de audiencia.
Más allá de lo deportivo, estos eventos pueden tener
implicaciones políticas para los países anfitriones. Para Franklin, la
liberación en enero del prisionero político Mikhail Khodorkovsky podría ser una
señal de una mayor atención a la opinión pública por parte del presidente ruso
Vladimir Putin.
La política también puede afectar a…
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la Copa del Mundo en Brasil, debido a las actuales protestas sociales y las próximas
elecciones generales de octubre. “Lo que ocurra en los estadios deportivos y el
buen funcionamiento del evento influirán en la política brasileña”
, aseguró Franklin

Respecto al resto de cambios políticos, 2014 será un año
extraordinario de elecciones: más del 40% de la población reside en países que
convocan elecciones generales en 2014, como la India, Estados unidos, Indonesia
y algunos estados miembro de la Unión Europea.



Aunque la participación pueda ser baja, el impacto en el
sistema puede ser significativo; Franklin prevé una importante fragmentación de
los principales partidos en favor de los minoritarios.
Franklin también estima que habrá cambios significativos
en la economía globa
l: mientras se produce un decrecimiento de los mercados
emergentes,
incluidos China y el bloque BRIC, Estados Unidos, Europa y Japón
experimentarán una recuperación. Estos cambios económicos tendrán un impacto en
la agenda global de los directivos. “Hay una enorme sensación de
oportunidades en el primer mundo, al tiempo que se perciben problemas en los
países emergentes”,
concluyó Franklin.