Soy periodista. Yo no
tenía intención de dedicarme a la publicidad o al marketing, pero las
circunstancias profesionales y personales dejaron a mis pies un balón y lo
jugué. Resultó que tiré a portería y mostré alguna habilidad para el marketing
de guerrilla y, además, me crucé con varios anunciantes a los que contagié la
pasión para que difundieran sus mensajes y productos con nuevas fórmulas
publicitarias. Así comienza una entrevista con Manuel Romero, autor del «Libro de Oro del Marketing de Guerilla«
…Eran momentos en los que los medios de comunicación
tradicionales languidecían. A la vez, la televisión se multiplicaba con
plataformas y canales infinitos. Después, Internet, los teléfonos y los
dispositivos móviles, han transformado al individuo en una célula autónoma de
comunicación. Incluso se ha llegado al punto de que cada persona ha pasado a
ser receptor y emisor global a través de las redes sociales
Cualquier individuo tiene la capacidad y la
posibilidad de llegar en unos segundos al otro extremo del mundo con sus
mensajes de afinidad, apoyo o crítica. En ese nivel, el marketing de
guerrilla tiene unas posibilidades extraordinarias. Es el medio publicitario
que mejor se amolda a la nueva situación tecnológica y social
 

¿Le sirvió la formación como
periodista para su actividad en el mundo del marketing?
No es que me resultara útil; es que si no hubiera
contado con el antecedente periodístico habría sido imposible desarrollar la
actividad de ‘guerrillero del marketing’
. Uno debe estar familiarizado con
la actualidad, con las tendencias y con las opiniones que emiten las personas
que hacen que el mundo se mueva y cambie. Esas personas pueden ser jefes de
Estado, como Gorbachov, que finiquitó la URSS; abogados como Jules Rimet, que
creó la FIFA; o personas anónimas, desconocidas, como el ciudadano alemán que
tomó un pico en sus manos y comenzó a destrozar el Muro de Berlín en la noche
de su caída y se convirtió en un icono más allá de ese momento. 
¿Qué ofrece el marketing de
guerrilla que no brinde la publicidad tradicional? 
El marketing de guerrilla consigue
difundir el mensaje publicitario por medios sorprendentes, insólitos, únicos.
.. Los ojos
de la sociedad se han habituado a esquemas publicitarios muy usados, tan
gastados y trillados que ahora raramente llegan a calar de forma profunda, a no
ser que se disponga del presupuesto gigantesco necesario para invadir los
medios por tierra mar y aire: spots de televisión, cuñas de radio, inserciones
en prensa, banners en medios digitales… Pero, ¿cómo conseguir llegar al público
de forma más selectiva, con más profundidad y credibilidad?  
El marketing de guerrilla tiene esas
herramientas: imaginación en la forma para que el contenido, es decir el
mensaje, llegue más efectiva y atractivamente al destinatario
. De ahí el
apelativo ‘de guerrilla’: una acción sorpresa y un asalto con el objetivo muy
acotado. Este marketing no utiliza medios masivos y generales para invadir
publicitariamente a la sociedad. Emplea recursos selectivos y caminos vírgenes
para alcanzar a grupos muy concretos y sensibilizados con el mensaje que se les
destina. Ver la entrevista completa aquí