Se veía venir. El sexto año de crisis económica, la última subida del IVA, la contracción y la atonía en el consumo, la desconfianza instalada en los hogares y los niveles de paro históricos han conducido al sector de la distribución a una nueva e irremediable guerra de precios. Ante las estrecheces de muchas familias, los operadores han tenido que recurrir en el primer trimestre del ejercicio a la receta de los descuentos, en sus productos y en sus márgenes, para mantener y ganar nuevos clientes y arañar cuota de mercado a sus competidores.
Y es que la caída de un 10,2% de las ventas que ha experimentado durante el mes de enero el comercio minorista en España, la mayor de la seria histórica, según ha denunciado la asociación Aecoc, ha hecho saltar todas las alarmas en el sector. Sobre todo porque, a la espera de los datos de febrero, marzo y abril, las últimas cifras del INE apuntan ya en que lejos de mejorar, la caída se mantiene.
Como en cualquier guerra, el éxito no sólo depende de ser un buen estratega, sino de conocer lo que hace el rival. Por eso la vigilancia entre ellos se estrecha y el chequeo de precios se impone. Aunque no todos los players han movido ficha, algunos de los grandes ya han dado un paso adelante que podría tener un efecto dominó en todo el sector.
Fuente: El Economista