Hay una oración que circula por las redes, con el mismo nombre que el título de este artículo.
Recordemos que Ser insoportable implica comportarse de manera que resulta muy incómodo, molesto, enfadoso o imposible de soportar para los demás. Según la Real Academia Española, el término se aplica tanto a situaciones físicas o cargas intolerables como a actitudes personales que generan rechazo social.
La Oración para no ser insoportable es una reflexión atribuida popularmente al ex presidente de Uruguay, José «Pepe» Mujica (aunque también se cita a una monja del siglo XVII o a Chiqui Vicioso), centrada en pedir humildad, paciencia y no interferir en la vida de los demás durante el envejecimiento.
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Señor, Tú sabes mejor que yo que estoy envejeciendo y que algún día seré aún más viejo.
No permitas que me vuelva charlatán y, sobre todo, que adquiera el hábito de creer que tengo que opinar sobre cualquier tema en toda ocasión.
Libérame de las ansias de querer arreglar la vida de los demás.
Que sea reflexivo, pero no taciturno; solícito, pero no mandón.
Con la vasta sabiduría que poseo, parece una lástima no usarla toda, pero Tú sabes, Señor, que quiero conservar algunos amigos hasta el final.
Mantén mi mente libre de la recitación de infinitos detalles; dame alas para ir directo al grano.
Sella mis labios para que no hable de mis achaques y dolores. Estos van en aumento con el pasar de los años, al igual que mi gusto por recitarlos.
Te pido la gracia de poder escuchar con paciencia los relatos de los males ajenos.
Enséñame la gloriosa lección de que, a veces, es posible que esté equivocado.
Mantén en mí una razonable dulzura. No quiero ser un santo (es difícil convivir con algunos de ellos), pero un viejo amargado es una de las Obras Maestras del Diablo.
Ayúdame a extraer de la vida toda la diversión posible. Nos rodean tantas cosas divertidas que no quiero perderme ninguna.
P.D. Señor, también te pido que las vacunas no me dejen más tonto de lo que ya estoy, por los siglos de los siglos…
Amén.

