¿Para qué trabajas?

Por la experiencia de las mentorías con todo tipo de profesionales y por lo que he podido vivir con mis alumnos durante mi vida como profesor universitario, siempre me he preocupado de ayudar a que se sepa contestar a la pregunta ¿Para qué trabajas?. Esa pregunta ayuda a concretar el proyecto personal de vida y facilita el desarrollo personal y profesional. Además, debe formar parte del sentido que le demos a nuestra vida y por tanto nos influye mucho en conseguir una vida lograda, que nos haga sentirnos más felices.

Siempre me ha ayudado y ahora después superar los 75 años lo veo muy claro, considerar que el sentido último del trabajo ha de ser servir. Es decir, prestar un servicio a las personas y a la sociedad. Servir es ayudar, por eso se entiende muy bien qué significa prestar un servicio.

A veces pienso que el espiritu de servicio se convierte en una actitud intríseca a la naturaleza humana. Cuando prestamos un servicio nos sentimos mejor, más contentos y más felices. También se mejora el desarrollo personal o se crece en virtudes tan importantes como la generosidad y la humildad.

Entre mis lecturas, procuro analizar el porqué y el para qué vivimos, pensamos y actuamos.  Ya escribi una reflexiones sobre este tema en el artículo «Actuamos según pensamos».

Es muy frecuente que en el para qué se trabaja, se incluya: para aumentar mis ingresos, lograr un prestigio para que se me considere o pueda influir más en mi entorno, adquirir conocimientos y experiencias, darle un sentido a la vida (trabajar para vivir y no vivir para trabajar), etc. Aquí se podría comentar las motivaciones de Juan Antonio Pérez López profesor del IESE. Las motivaciones se pueden clasificar como intrínsecas, extrínsecas y transcendentes.

El profesor Juan Antonio Pérez López, del IESE Business School, es una referencia mundial en el estudio de la motivación y el liderazgo. Su enfoque se distingue por ir más allá de las teorías tradicionales (como las de Maslow o Herzberg) para centrarse en la libertad humana y la dimensión espiritual de las personas.

Según su obra, especialmente en «La dirección de empresas en el siglo XXI» y «El liderazgo en la empresa», las motivaciones humanas no son simplemente estímulos externos, sino que surgen de la capacidad de la persona para elegir sus propios fines.

Un resumen de esas motivaciones se encuentran en el artículo de Gabriela Ginebra: Los tres ingredientes de la verdadera motivación en el que se explica de forma clara los «tres ingredientes» de la motivación según el profesor, con ejemplos prácticos y citas directas de su pensamiento.

Para completar estas consideranciones aconsejo que se lea y se piense un artículo del diario Expansión escrito por Tino Fernández: Y usted…¿para qué trabajas?

Al terminar de leer este artículo, párate a pensar y trata de contestar por escrito tu pregunta ¿Para qué trabajo?. Estaré encantado de revisar las principales respuestas que me envien a jmiguel.ponce@gmail.com

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