¿Puede la IA generar nuevo conocimiento?

Mi tesis es que no, que la IA no puede generar nuevo conocimiento. Cuando se le pregunta algo a un algoritmo de inteligencia artificial, este nos devuelve la respuesta que resulta más probable a partir de los datos con los que ha sido entrenado y de la formulación de la pregunta que se le ha hecho. Pero no genera nada nuevo que no esté ya contenido en esos datos.

Es cierto que descubre patrones o elementos ocultos en esa información que a menudo pasan por alto a la mente humana. La IA es capaz de calcular, relacionar y analizar ingentes volúmenes de datos y ofrecernos respuestas a las que los humanos no habríamos sido capaces de llegar por nosotros mismos. Pero el contenido, en esencia, ya estaba allí. La IA procesa información preexistente, pero no genera conocimiento genuinamente nuevo.

Si a finales del siglo XIX hubieran existido algoritmos de IA y se les hubiera preguntado si el ser humano sería capaz de construir máquinas voladoras —los aviones—, la IA habría respondido rotundamente que no. Todos los intentos llevados a cabo hasta la fecha habían fracasado y, por tanto, toda la información disponible apuntaba a que era imposible volar.

Del mismo modo, si en el siglo XIV le hubiéramos preguntado a la IA si la Tierra giraba en torno al Sol, habría respondido que no, que la Tierra era el centro del universo y que el Sol giraba en torno a ella. Toda la información científica y cultural de la época afirmaba que éramos el centro del cosmos, y la IA así lo habría reflejado.

La IA lo único que hace, como decía, es un cálculo de probabilidades. Muy complejo, sí, pero solo eso. Ofrece la respuesta más probable en función de sus datos de entrenamiento y de la precisión de la pregunta. Por esta razón, cuanto más específica y contextualizada sea la consulta que le hagamos, más precisa y ajustada será su contestación. Y, por cierto, si el algoritmo está alimentado con datos falsos, sus respuestas serán falsas; y si está alimentado con datos sesgados, sus respuestas serán sesgadas.

Fuente: Artículo en su blog de Miguel Ángel Ariño

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