¡Quiero cambiar de trabajo! Quien decia esto era Cristina. Me la encontré por casualidad en Madrid. Había sido alumna mía hace años, cuando cursaba la Licenciatura en Ciencias Económicas y Empresariales. Cristina era muy buena estudiante. Trabajadora, con iniciativa, responsable y sobre todo era muy creativa. Enseguida tuvo claro su proyecto profesional. Se decidió por trabajar en el mundo de la Publicidad, le hacia mucha ilusión, sentía que trabajar en Publicidad la haria muy feliz.

Le pregunté que si por fin había logrado su sueño de trabajar en Publicidad. Me dijo que si, que habia llegado a ser responsable de una linea de negocio, con cuentas de clientes importantes. Entonces, le pregunté que no entendia por qué quería cambiar de trabajo. El motivo estaba claro: ¡queria formar una familia y tener hijos!. Se habia dado cuenta, que todo no era compatible. Su actual empleo le ocupaba demasiado tiempo, llegaba muy tarde a casa, cansada sin ganas de nada. Lo había pensado mucho. Tenia que cambiar de trabajo, aunque fuera otro empleo que no le hiciera tanta ilusión. Aunque estuvieramos en crisis y eso aumentaba la dificultad de encontrar un nuevo empleo. Necesitana desarrollar su proyecto de vida. Eso era lo que realmentele hacia feliz.

Un problema de conciliación

El problema estaba claro. Habia logrado el trabajo de sus sueños, pero así no podra vivir la conciliación. Pero, ¿qué es la conciliación? Considero, que por experiencia de otros casos, la conciliación es la situación de vida en la que existe armonia entre vida profesional, profesional y personal. Armonia significa que existe una relación de paz, concordia y entendimiento entre dos o más personas. La vida familiar es, en mi opinión, prioritaria sobre la vida profesional y personal. Cada dimensión ha de tener autonomía, es verdad. Sin embargo, no resulta coherente que, como ocurre con frecuencia, la vida profesional, el proyecto profesional se desarrolla sin ser coherente con el proyecto de vida que se encuentra centrado en la vida familiar.

Con los años, he visto a muchas personas sufrir y llegar incluso a deteriorar o romper sus relaciones de pareja, por motivos de trabajo. Cuando se antepone el trabajo a la famila, se busca el éxito, triunfar, disfrutar con una vida de relacionea profesionales, etc.., actitudes que no suelen ser compatibles con el valor de la familia para el desarrollo equilibrado y la vida lograda de la persona. En la familia, se nos quiere por lo que somos y no por lo que hacemos o tenemos.

Los problemas de la conciliación

Este es un tema dificil de asimilar y vivir, sobre el que se pueden analizar diferentes aspectos .Ya se han escrito algunos aspectos de la conciliación en este blog. Me parece muy importante para la felicidad de las personas, pero también desde el punto de vista profesional. El estudio, ‘Conciliación de la Vida Laboral y Familiar en España’, afirma que las empresas españolas «van a contracorriente de Europa con unas jornadas laborales infinitas, que en muchas ocasiones se alargan por factores culturales y merman la competitividad y productividad de la economía», perspectiva que comparte la mayoría de los españoles según reveló la encuesta del CIS Género y Familia en 2012.

La conciliación sigue siendo una utopia en España. La «nula» flexibilidad horaria, el «mobbing maternal» o presión laboral a las trabajadoras embarazadas, la falta de incentivos en forma de ayudas públicas y la baja implantación de la jornada son algunas de las razones por las que la conciliación de la vida laboral y familiar en España «es aún hoy una utopía», según explica un informe elaborado por el Instituto de Política Familiar (IPF).

Me parece que queda justificado que haya personas, como Cristina, que quieran cambiar de trabajo. Se busca un empleo en una empresa que tenga unas políticas de conciliación claras, que se repete el tiempo que cada persona quiere y debe dedicar a su familia. Por ejemplo:

1. Horario flexible de entrada y salida. 
2. Incorporación progresiva tras la baja de maternidad. 
3. Acompañar a los hijos en su primer día de cole.
4. Tarde libre por el propio cumpleaños o el de los hijos.
5. Reducción de la jornada por el cuidado de los pequeños sin reducción salarial.
6. Ayuda económica para la formación de los niños.
7. Plazas reservadas en colegios de la localidad de la compañía.
8. Escuela de padres.
9. Ayudas económicas para actividades extraescolares, comedor escolar, estudios académicos, formación, guardería.

10. Jornada laboral intensiva para embarazas.

Otro de los problemas que se encuentran las madres es el de la brecha salarial, ya que, muchas mujeres, al tener un hijo, renuncian a su carrera profesional. Es fundamental apostar por medidas que fomenten la equidad y la igualdad para fomentar una cultura de parentalidad positiva.

Ver también: “Dime dónde vives y te diré cómo concilias