Sexualidad y amor de los jóvenes

Lee una entrevista a Pep Borrel en Omnes. Pep Borrell es odontólogo, casado con Mercè y padre de 5 hijos, ha puesto a “Bailar en la cocina” a miles de matrimonios en todo el mundo y ha hecho de «cupido» de otras tantas a través de las redes sociales.

¿Su receta? Cosas pequeñas cada día para hacer feliz el camino del matrimonio y vivir el noviazgo para conocerse. Con él hemos hablado de cómo aprender a ser novios, de ser matrimonios ejemplares (y no sermoneadores) y de la felicidad en la relación conyugal.

Destaco tres preguntas:

Dicen que los jóvenes se casan cada vez menos. ¿Cree que ha recibido unas imágenes del matrimonio especialmente negativas? 

–Creo que muchas veces hablamos muy mal del matrimonio: ponemos ejemplos malos, hacemos chistes… ¡Cuántas veces ante una persona joven que se quiere casar no hemos dicho cosas como “¡No te cases!¡Aún eres muy joven!” o le hemos “dado el pésame”. Otra cosa es cuando decimos a nuestros hijos, de últimos cursos de colegio o primeros de carrera, cosas como: “ahora no te enamores, que tienes que estudiar”. Ellos tienen 16 o 18 años, las hormonas están a tope y ¡claro que se van a enamorar!

Claro pero, ¡también tienen que estudiar! ¿Cómo conjugamos ambas cosas?

Sin obsesionarnos y hablando con ellos. A veces nos centramos sólo en hablarles de sexualidad. No sólo en casa, ¿eh? también en colegios muy buenos. Llega un año que decirnos: “Vamos a hablar del tema”…, pero nos quedamos en las tuberías, en el funcionamiento y una cosa es la sexualidad y otra, muy distinta, es hablar de afectividad. Y nos cuesta más hablar de afectividad y es fundamental. Hay que hablar de afectividad a los niños.

Las series, las películas…, hasta las buenas, tratan esto muy mal y, ¿Qué ocurre?, que encontramos cómo para  muchos chicos y chicas primero está el sexo y después ya, si acaso, nos conocemos. Para que sepan poner las cosas en su sitio hay que hablar. hay que decirles a los chicos y chicas de 15 o 16 años “Si. Te vas a enamorar, y no te preocupes. Es un «soufflé”, que pasa y podemos dar pasos en falso ….”. Son temas que tienen que ser de conversación recurrente en las familias.

En este sentido, ¿no cree que el gap generacional es muy grande? ¿No hemos pasado de la razón al corazón sin equilibrar?

–Sí. Antes vivíamos en una sociedad que era muy racionalista. Se preguntaba el por qué de algo y la respuesta era “porque lo digo yo, o porque lo dice la Iglesia…”. De esto, hemos pasado a una sociedad totalmente emotivista y sensacionalista en la que las cosas se hacen porque apetece, porque lo siento o dejo de sentir. La sociedad de hoy te dice que “sientas” y que cuando “dejes de sentir… a por otra cosa”, u otra relación sentimental.

Los sentimientos son importantes pero la razón también es importante. Yo insisto mucho en esto en mis charlas de afectividad. Me vienen muchos jóvenes que me dicen “me he enamorado de uno/a que no me conviene nada… Yo les digo “like” ¿Por qué? Porque ese chico o chica está pasando por la cabeza un sentimiento muy fuerte y eso es muy importante, es un discernimiento.

No te puedes enamorar de una persona que no te atraiga, ni al revés. Hay gente que te dice “hay uno que me convendría mucho, pero no me gusta”… ¡Estos son los temas que tenemos que hablar en la familia!

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