Hace unos días un amigo me comunicó que buscaba personas para su empresa. Deberían realizar funciones comerciales.  Como perfil o requisitos que deberían cumplir los candidatos, además de las actitudes y capacidades propias de su actividad, se exigía de modo prioritario ser “buena persona. Esto me ha hecho reflexionar sobre las características que deberían reunir este tipo de personas.

Para contrastar mis criterios y comprobar qué piensan sobre esto las personas de mi entorno, envié un mensaje para que en una o dos líneas me dijeran ¿Qué se entiende por buena persona? He recibido más de 50 respuestas de todo tipo de personas de diferentes edades, profesiones, jóvenes y mayores, con fe, agnósticos y ateos.

No es fácil explicar brevemente las respuestas a la pregunta que hacemos, pero si podemos indicar algunas características que, en mi opinión, deberían reunir y que coinciden mayoritariamente con las respuestas que he recibido.

Una buena persona siempre desea y busca el bien de los demás y actúa en consecuencia. Respeta a la persona a la que ayuda y a su libertad. No busca el beneficio propio, es generosa, agradecida, compasiva, bondadosa y humilde. Evita todo aquello que pueda ocasionar rivalidades y tensiones entre los demás. Una buena persona ha de ser una persona íntegra”, que tiene criterios morales, evita el daño o perjudicar conscientemente a otros, Si se da cuenta de algo que ha molestado o perjudicado a otras personas, sabe pedir perdón y rectificar.

En algunas respuestas se citan a famosos que han destacado por su generosidad, entrega y heroísmo, como por ejemplo la Madre Teresa de Calcuta, Gandhi o Martin Luther King. En ellas descubrimos un sentido de su vida al servicio de los más pobres, de los oprimidos o discriminados. En definitiva, valoran la dignidad de la persona, su libertad o sus derechos.

También destacaría que valoran mucho la amistad, son coherentes y fieles a sus compromisos. No suelen hablar mal de nadie, descubren lo positivo de cada persona o situación, son optimistas, sencillas, trabajadoras. Saben escuchar, inspiran confianza por ser sinceras y coherentes.

Ser una buena persona depende del carácter y han de tener valores y virtudes Suelen estar sonrientes, serenas y no se alteran fácilmente, facilitando un ambiente en su entorno acogedor y amable.

Nunca se llega a ser una buena persona completamente, siempre que hay que luchar por mejorar y tener un sentido claro de la vida. ¿Tú eres buena persona?

Este artículo se publicó en el Diario de Almería