Las exportaciones se han convertido, junto al turismo, en el salvavidas de la maltrecha economía española, pero también en un seguro de supervivencia para miles de compañías nacionales que han encontrado en el exterior lo que la crisis lleva negándoles durante años en el mercado doméstico: negocio e ingresos.

La demanda externa aportó el año pasado 2,8 puntos al PIB español, amortiguando su caída y proporcionándole un importante balón de oxígeno. Aunque la debilidad de la zona euro hace temer una ralentización de las exportaciones españolas (más de la mitad tiene como destino los países de la moneda única), éstas siguen siendo la principal válvula de escape de las empresas nacionales frente al erial de actividad en que se ha convertido el mercado interior, donde el consumo privado continúa en caída libre.
De hecho, tras más de cinco años de crisis, en los que el tejido empresarial español ha intensificado su esfuerzo exportador, las diferencias entre las compañías que exportan y las que no son muy notables:
1. Más ingresos. Según un estudio realizado por Iberinform, filial de Crédito y Caución, las ventas de las empresas que exportan han crecido más de un 12% en los últimos cuatro años, en contraste con el retroceso superior al 2% que, de media, han sufrido aquellas que no venden en el exterior.
2. El doble de rentabilidad. Según dicho análisis, basado en los datos aportados por 60.000 empresas, la rentabilidad económica media (capacidad de los activos para generar beneficios) de las compañías exportadoras se sitúa en el 4% frente al 1,9% de las que no exportan.


La actividad exportadora también ha repercutido positivamente en su rentabilidad financiera (coste de oportunidad de los fondos que se mantienen en la compañía frente al coste del dinero o inversiones alternativas), que asciende al 5,5% frente a 1,6% de las que no venden fuera. Es una buena noticia para los accionistas, ya que esta mayor rentabilidad permite a las empresas remunerar mejor a sus socios.
3. Menos deuda. El documento resalta también el impacto balsámico de la actividad exportadora sobre la deuda, gracias a la mayor actividad e ingresos. Entre 2008 y 2011, la deuda ha aumentado el doble en las compañías no exportadoras que entre las que venden sus productos en el exterior. Es más, algunas de estas últimas han logrado reducir su endeudamiento en el último ejercicio.
4. Empresas más grandes. Otro rasgo definitorio de las compañías exportadoras es que su tamaño medio es significativamente mayor que el de las que restringen su actividad al mercado interior: 58 empleados de media frente a los 22 de las no exportadoras.
Asimismo, alrededor de una cuarta parte de las empresas exportadoras son sociedades anónimas, frente al 12% de las no exportadoras. Además, un reciente estudio del Banco de España revelaba que las compañías que más exportan son también las que menos empleo han destruido en los últimos años.
5. Longevidad. El informe revela que un 30% de las empresas exportadoras inició su actividad antes de 1990, porcentaje que en el caso de las que no venden fuera se queda en el 19%.
Con estos mimbres, no es de extrañar que las empresas patrias miren cada vez más hacia el exterior. Las cifras son elocuentes: en los últimos cinco años el volumen de las exportaciones españolas ha aumentado más de un 20%, al pasar de 185.000 millones de euros en 2007 a 222.643 millones en 2012, según datos del ICEX.
Exportar para no desaparecer

Más significativo aún ha sido el incremento del número total de empresas que venden sus productos en los mercados exteriores. En 2007, el número de compañías exportadoras rondaba las 97.400, mientras que el año pasado rozaba ya las 137.000, un 40% más, poniendo de relieve que, ante la parálisis interior, cada vez son más las empresas que han optado por renovarse y exportar para no desaparecer.
Aunque las cifras no son homogéneas (mientras que las empresas que han iniciado o reiniciado su actividad exportadora prácticamente se han duplicado desde 2007, las que exportan regularmente todos los años se han mantenido estables en torno a las 38.000/39.000), dan fe del creciente empeño exportador.
Pero si bien resulta evidente la relevancia de las exportaciones para el tejido económico y empresarial, como también lo es el sustancial incremento de la actividad en los últimos años, el margen de mejora es todavía muy grande.
Y es que pese al aumento del número de empresas exportadoras desde 2007, pertenecientes en su mayoría a los sectores industrial y de servicios, éstas siguen siendo apenas una gota en el océano empresarial: menos de 137.000 compañías venden en el exterior dentro de un censo que, según los datos del INE, ronda los 3,2 millones de sociedades en España.
Fuente: Expansión