Vivofácil: una empresa que cuida

Hay empresas que venden productos. Otras venden servicios.

Y hay algunas que, además de vender, consiguen algo mucho más importante: hacer que la vida de las personas sea un poco mejor.

Por eso quiero hablar hoy de una empresa que admiro: Vivofácil.

No pretendo hacer aquí una presentación corporativa ni un análisis convencional de su negocio. Me interesa algo que conecta directamente con la filosofía de este blog: descubrir qué ocurre cuando los valores dejan de ser una declaración de intenciones y empiezan a formar parte de las decisiones de una empresa.

Una pregunta muy sencilla

Vivofácil parte de una pregunta que parece sencilla, pero que encierra una enorme oportunidad empresarial:

¿Qué podemos hacer para facilitar la vida de las personas?

Su propuesta reúne servicios muy diferentes: limpieza y plancha, ayuda en el hogar, cuidados de personas mayores, asistencia médica y psicológica, farmacia a domicilio, gestiones administrativas, asesoramiento legal, cuidado infantil, asistencia informática y muchos otros.

A primera vista podríamos pensar que estamos simplemente ante una amplia cartera de servicios.

Pero creo que hay algo más.

Todos ellos tienen un denominador común: resuelven necesidades reales de las personas en momentos concretos de su vida.

Y ahí empieza, para mí, el verdadero interés de Vivofácil.

Facilitar la vida es mucho más que prestar un servicio

En Marketing hablamos constantemente de necesidades, clientes, propuestas de valor y experiencias.

Pero a veces olvidamos algo fundamental: detrás de cada necesidad hay una persona.

Una persona que puede necesitar ayuda para cuidar a sus padres.

Una familia que necesita conciliar trabajo y vida personal.

Alguien que vive solo y necesita asistencia.

Una persona que necesita resolver una gestión que no puede hacer por sí misma.

O simplemente alguien que necesita recuperar un poco de tiempo para dedicarlo a las personas que quiere.

En esos momentos, el servicio adquiere una dimensión diferente.

Ya no se trata solamente de hacer algo por alguien. Se trata de hacerle la vida más fácil.

Y precisamente esa expresión aparece en el propio posicionamiento de Vivofácil: “Facilitamos tu vida”.

Cuando los valores entran en el modelo de negocio

Aquí es donde Vivofácil conecta especialmente con mi forma de entender el Marketing con valores.

La empresa declara como valores la innovación, la honestidad, la integridad, el compromiso, la responsabilidad y el respeto. Y señala expresamente que su misión es mejorar la calidad de vida de las personas, favoreciendo la igualdad de oportunidades y la conciliación de la vida personal y laboral.

Podríamos quedarnos en las palabras.

Pero hay decisiones que permiten comprobar si esas palabras tienen realmente consecuencias.

Vivofácil afirma contar con más de 3.500 profesionales y señala que el 61 % forma parte de su Centro Especial de Empleo. Además, explica que sus beneficios se destinan a apoyar a sus fundaciones y su misión.

Esto me parece especialmente significativo.

Porque la inclusión deja de ser solamente un mensaje de comunicación y se convierte en una característica del propio modelo empresarial.

Y esa diferencia es fundamental.

El valor de cuidar

Hay otra palabra que aparece continuamente cuando conocemos la propuesta de Vivofácil:

cuidar.

Cuidar a las personas.

Cuidar a las familias.

Cuidar a los empleados.

Cuidar a quienes necesitan ayuda.

Incluso cuidar a quienes trabajan en las empresas clientes.

En sus servicios para empresas, Vivofácil plantea precisamente soluciones de conciliación y bienestar que buscan mejorar la calidad de vida de los empleados y sus familias. Su Centro Especial de Empleo integra además un porcentaje superior al 90 % de personas con discapacidad en determinadas actividades.

Esto introduce una idea que considero muy interesante:

una empresa puede crear valor para sus clientes creando, al mismo tiempo, valor para otras personas.

No son objetivos necesariamente enfrentados.

Pueden formar parte de la misma propuesta de valor.

Marketing con valores

Durante los últimos meses he defendido en este blog una idea que considero esencial:

los valores no deberían ser solamente un recurso de comunicación. Deberían ser un criterio para tomar decisiones empresariales.

Vivofácil me parece un buen ejemplo para reflexionar sobre ello.

Si una empresa dice que cree en la inclusión, la pregunta no debería ser únicamente cómo comunica ese compromiso.

La pregunta es:

¿Qué decisiones toma para convertirlo en realidad?

Si dice que cree en la conciliación, la pregunta no debería ser únicamente cómo lo comunica a sus clientes.

La pregunta es:

¿Qué servicios y soluciones desarrolla para hacer posible esa conciliación?

Y si dice que quiere mejorar la calidad de vida de las personas, la pregunta definitiva sería:

¿Está realmente diseñado su modelo de negocio para conseguirlo?

En el caso de Vivofácil, creo que hay suficientes elementos para afirmar que existe una relación muy clara entre lo que dice que quiere conseguir y buena parte de las decisiones que ha tomado.

Una forma diferente de entender los servicios

Siempre he pensado que el verdadero valor de un servicio no está únicamente en lo que hace.

Está en lo que permite conseguir a la persona que lo recibe.

Una persona que contrata ayuda para cuidar a un familiar no está comprando simplemente unas horas de asistencia.

Está comprando tranquilidad.

Una empresa que ofrece soluciones de conciliación a sus empleados no está ofreciendo únicamente un catálogo de servicios.

Está ayudando a sus profesionales a resolver mejor el difícil equilibrio entre trabajo y vida personal.

Y una organización que apuesta por la inclusión no está solamente cumpliendo un objetivo social.

Está demostrando que las personas pueden estar en el centro de la actividad empresarial.

Por eso creo que Vivofácil ofrece una interesante lección de Marketing y Servicios.

¿Se puede hacer empresa y cambiar vidas?

Esta es, probablemente, la pregunta que más me interesa.

No creo que todas las empresas tengan que dedicarse a cuidar personas.

Ni que todas tengan que seguir el mismo modelo.

Pero sí creo que todas las empresas pueden preguntarse qué impacto tienen sus decisiones sobre las personas.

Ahí empieza el Marketing con valores.

No en un eslogan.

No en una campaña.

No en una publicación en redes sociales.

Empieza cuando una empresa decide qué necesidades quiere resolver, cómo quiere resolverlas, a quién quiere beneficiar y qué tipo de sociedad quiere contribuir a construir.

Por eso admiro a Vivofácil.

No porque piense que sea una empresa perfecta —ninguna empresa lo es—, sino porque representa una manera de entender la actividad empresarial que me parece especialmente valiosa:

hacer negocio y, al mismo tiempo, hacer que la vida de las personas sea más fácil.

Y quizá esa sea una de las mejores definiciones que podemos encontrar del verdadero propósito de una empresa.

Porque cuando el Marketing se pone al servicio de las personas, no solamente vendemos servicios.

Podemos llegar a cambiar vidas.


Para conocer mejor el proyecto y los servicios de la compañía: Vivofácil

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