“En España tenemos mucho miedo al ridículo”, observa Javier Bernad, profesor de comunicación de IE Business School. “En las escuelas de negocio, donde hay muchas nacionalidades, los españoles siempre son los más recatados”. Bernad sostiene que, junto con el inglés y una titulación, hablar bien en público es fundamental para decantar la balanza a la hora de encontrar un trabajo. 

La distancia entre la universidad y la empresa ha sido objeto de estudio del Observatorio de Innovación en el Empleo, promovido por Adecco. Se trata de un informe en el que 19 grandes compañías, como Coca-Cola, BMW, Seur o Ikea, han detectado que existe un déficit en la preparación de los recién titulados en dos aspectos clave como son el conocimiento y las aptitudes comunicativas. Estas firmas consideran que los estudiantes tienen escasa formación en idiomas y pocas habilidades a la hora de negociar y comunicar. Los estudiantes, según este mismo análisis, creen que lo más importante para acceder a un empleo son los conocimientos específicos y relegan a un segundo plano destrezas como la oratoria o el trabajo en equipo….

La timidez, el miedo al ridículo, los nervios, etc, se pueden superar. Es cuestión de voluntad, de actitud,  de no dejar llevar por el pesimismo. Si quieres algo, ve por ello. No dejes que te digan que no puedes.

Lee completo el reportaje de El País y conoce las claves para hablar bien en público:

https://www.youtube.com/watch?v=0gHPZ1iuueg

  1. Gestionar el tiempo. ¿Cuánto tiempo vamos a estar hablando? Esto es lo primero que debemos saber antes de planificar nuestro discurso. Se recomienda terminar antes de la hora pactada, nunca sobrepasarse. Hay que tener claro que lo importante no es contar todo sino contar lo más interesante.
  1. Analizar tu auditorio en dos sentidos Lo primero: no es lo mismo hablar ante universitarios que ante empresarios. Conocer el perfil de los asistentes a la ponencia varía el enfoque de la alocución y nos ayuda a estar preparados ante posibles preguntas. Segundo: conocer el lugar. ¿Hace frío hace, hace calor?, ¿tengo micrófono de mano o hablaré a viva voz?, ¿las sillas de los asistentes son cómodas o incómodas, ¿hay Wifi o no?
  1. Hablar con entusiasmo. El 80% del éxito de una buena charla es nuestra actitud. Sonreír, subir y bajar el tono, mostrar énfasis, mover las manos… El público recordará lo que el orador les hizo sentir. La memoria está enfocada a las sensaciones.
  1. ¿Qué tengo que llevar? El material tiene que ser un complemento. Es bueno poner vídeos y fotos. Las imágenes, al igual que las historias propias y las anécdotas, siempre se recuerdan mejor. Nota importante: todos los estudios afirman que a los 15 o 20 minutos el público desconecta. Ahí, por tanto, sería bueno introducir el material audiovisual.
  1. Mensaje directo, al grano. Arrancar con el “bueno pues” se considera casi un atentado en la oratoria. A la hora de plantear un discurso, con independencia de la duración, hay tres conceptos: anticipo la idea de mi mensaje, la desarrollo y la recapitulo. El público tiene que entender que hay un beneficio en escucharte.
  1. ¿Moverse o no moverse? Es muy importante el movimiento. No hay que estar sentado pero tampoco bailando. Con naturalidad, con dinamismo, sin pasarse y sin extremos. No hay un estilo especifico ni un comunicador ideal. En función del tema, modelo, o público todo cambia.
  1. Preparar y practicar, preparar y practicar. A comunicar se aprende comunicando. Y así se gana naturalidad, convicción, credibilidad y confianza.

En la Web, se encuentran muchos vídeos sobre cómo hablar en público. Por ejemplo, ver:Curso de Oratoria” o “5 técnicas para controlar los nervios en una presentación