Rafael Nadal es uno de los deportistas reconocidos a nivel mundial que ha encontrado en la fortaleza sicológica una herramienta con la que dar lo mejor de sí mismo en cada partido. Mantenerse en estado de alerta, saber controlar los pensamientos, las emociones y acciones para centrarse en el presente, son algunas de las prácticas en las que Nadal se ha ejercitado para llegar tan lejos. La reciedumbre mental se distingue de la física en que ésta se refiere al estado saludable del cuerpo que permite resistir y sobreponerse a enfermedades o accidentes, teniendo mayor poder de recuperación. Sin embargo, la estabilidad mental es saber mantenerse firmes y saludable después de que algo negativo, difícil o desafiante nos suceda.

También se puede decir que es la capacidad de gestionar y resistir situaciones difíciles sin caer en la frustración. Desarrollar esta habilidad resulta un factor clave a la hora de interpretar y actuar sobre todo lo que nos acontece y rodea, tanto en el ámbito personal como profesional.Cuanto mayor sea la fuerza mental de una persona, más serán sus posibilidades de gestionar el estrés y las inseguridades.

Por esta razón, cultivarla es uno de los secretos de los deportistas de élite. Además de dominar el deporte que practican, para estos profesionales también es importante contar con la actitudde gestionar sus acciones y emociones para no caer en la frustración, sobre todo durante el juego.

La fortaleza es una de estas virtudes que nos ayudan a ser mejores como padres, madres, hijos, profesionales y/o empresarios. En particular nos ayuda a tener la firmeza, paciencia y constancia para que,en medio de las dificultades, realicemos las decisiones necesarias para conseguir el bien que buscamos. Es fuerte el que persevera en el cumplimiento de lo que entiende que debe hacer, según su conciencia; el que no mide el valor de una tarea exclusivamente por los beneficios que recibe, sino por el servicio que presta a los demás. El fuerte, a veces, sufre, pero resiste; llora quizá, pero se bebe sus lágrimas. Cuando la contradicción arrecia, no se dobla.

Cultivar este hábito nos ayuda a la mejora personal y profesional, esto se debe a que nos facilita superar más rápidamente situaciones profesionales complicadas y a lograr nuestros objetivos. Crecer en esta virtud no es nada fácil, uno nunca termina, ni puede decir o presumir que la posee. Lo importante es esforzarse en desarrollarla sin compararse con los demás.

Este artículo se publicó en el Diario de Almeria