Hace unos días, leí un reportaje que se titulaba “El empleado es el primer cliente”. Me pareció muy sugerente para analizarlo en clase. Al terminar su lectura, se me ocurrieron varias preguntas: ¿El empleado es un cliente?¿Qué es un cliente? ¿Cuántos tipos de clientes existen? ¿Se puede decir que el trabajador o empleado de una empresa es cliente de dicha empresa? Es cierto que, como decía ese reportaje, la empresa ha de “convertirse en un lugar de trabajo que fomente y respete el bienestar y el equilibrio de los empleados” y que esto “es una hazaña que han logrado muy pocas organizaciones en España, donde lo que prevalece es la cultura del malestar. De ahí que, para muchos asalariados “ir a trabajar” sea sinónimo de “obligación”, “aburrimiento”, “estrés” e incluso “esclavitud”. ¿Esta cultura del malestar es consecuencia de tratar al empleado como un cliente?

¿El fin de una empresa no es servir a las personas y por tanto a la sociedad? Sin embargo, afirma Montse Ventosa la directora de Great Place to Work, “algunas grandes empresas y consultoras, se aprovechan de que al incorporarse al mercado de trabajo, muchos jóvenes no se conocen a sí mismos, no saben lo que quieren y, en consecuencia, no creen en sus talentos ni en sus potencialidades, con lo que terminan resignándose a un trabajo mecánico y sin sentido”. Sin embargo, reconocidos expertos del management actual -encabezados por Steven Covey, Fredy Kofman y Alex Rovira- aseguran que impulsar el denominado “humanismo empresarial” es el único camino que garantiza unos beneficios económicos pujantes y sostenibles. De lo que se trata es de alinear el afán de lucro de las compañías con la satisfacción de los trabajadores.

En mi opinión, como he repetido en diferentes ocasiones, la empresa ha de conseguir beneficios económicos para cumplir sus fines, pero para eso, es necesario tratar a los empleados y a los clientes como personas. Hace falta fomentar actividades que ayuden a que la empresa centre sus actividades en las personas. El humanismo empresarial es necesario, por eso han surgido diferentes iniciativas, como el Instituto Empresa y Humanismo.

Hay que tener en cuenta que hay división de opiniones en cuanto a considerar el empleado como cliente. El empleado es primer cliente, si consideramos que existe una relación de intercambio, semejante a la que se establece entre la empresa y cualquier cliente. Lo más correcto sería decir que el empleado es un cliente interno, concepto que surge de aplicar el Marketing interno. Sin embargo, existen diferencias entre el cliente interno y externo, que no son fáciles de apreciar. El empleado no solo se satisface con una retribución económica, desea unas condiciones de trabajo y de trato adecuadas, armonizar su vida personal y familiar con las exigencias profesionales, etc.

¿Tú que opinas? ¿El empleado es un cliente? ¿Es posible tratar a los empleados como a los clientes? ¿El principal objetivo de una empresa es obtener el máximo beneficio? ¿Estas preguntas, tienen las mismas respuestas en la empresas de servicios?. Escribe con brevedad en los comentarios de esta entrada, tus respuestas a las preguntas planteadas. Después, en clase podrás ampliarlas de palabra. Seguro que entre todos llegaremos a algunas conclusiones de interés para nuestro futuro profesional.

Esta entrada se publicó por primera vez en el 2009