A las 12.00 del día 12 del mes 12 de 2012 –o sea, a la hora del Ángelus
de la festividad de la Virgen de Guadalupe, patrona de América–,
Benedicto XVI estrenará su cuenta de Twitter.
Son las ventajas de
planificar las cosas con tiempo. Porque, según se supo ayer durante la
presentación de tan magno evento, hace ya un año que Joseph Ratzinger,
de 85 años, preguntó: “¿Qué necesidad hay de que el Papa esté en
Twitter?”. Sus acompañantes en aquel momento –un par de obispos y unos
laicos convencidos de las ventajas de los 140 caracteres— le
respondieron: “Para llevar el mensaje a los jóvenes, Su Santidad”. Y fue
entonces cuando el Papa dijo: “Adelante”. Dicho y hecho, un año después
Benedicto XVI ya tiene su flamante cuenta en ocho idiomas. Los tuits
del Papa saldrán en inglés desde el alias @pontifex; la versión en español es @pontifex_es.
 Ni el día del juicio al mayordomo infiel, la sala de prensa del Vaticano
presentó una afluencia tan grande de corresponsales.
Y eso que las
cuestiones principales sobre el desembarco del Papa en Twitter ya se
sabían o se presuponían. Por ejemplo, no será el Papa el que teclee tuit
tras tuit sobre un ordenador o sobre el iPad con el que encendió el
árbol de Navidad el año pasado –lo harán sus colaboradores, aunque bajo
su supervisión–. Tampoco está previsto que Ratzinger, que aún escribe sus libros
con papel y lápiz, se convierta desde el principio en un tuitero
desaforado ni que perpetre mensajes por sorpresa. Los primeros tuits de
Benedicto XVI se publicarán los miércoles, a mediodía, coincidiendo con
las audiencias públicas que se celebran en el Vaticano.
 Según explicó el arzobispo Claudio Maria Celli, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales,
el Papa difundirá a través de Twitter las frases más significativas de
sus intervenciones, a
demás de responder a las preguntas que le envíen
los fieles sobre cuestiones relacionadas con la fe. Durante la
presentación, monseñor Celli desveló complacido: “Ya ha llegado la
primera pregunta, y está en español. Dice: “Querido Papa, ¿cuál es el
centro de su mensaje? ¿Qué idea querría que nos quedase clara?”.
Será
interesante ver cómo se las ingenia el Santo Padre para responder a una
duda así en 140 caracteres. Según el arzobispo, la idea no es otra que
“entrar en comunicación con los hombres de hoy allí donde se
encuentren”.
La
cuenta del Papa difundirá los mensajes simultáneamente en inglés,
español, italiano, portugués, alemán, polaco, árabe y francés –el
Vaticano estudia la manera de ampliarlo al Twitter chino–.
Detrás de la
apuesta del Vaticano por las nuevas tecnologías se ve la mano del
periodista estadounidense Greg Burke, asesor de comunicación de la Santa
Sede desde hace unos meses. Según Burke, lo sorprendente no es que
Benedicto XVI tenga una cuenta en Twitter, sino que no la tuviera desde
hace tiempo: “La Iglesia tiene que estar presente en el mercado de las
ideas”. Un periodista le preguntó a monseñor Celli si los tuits del Papa
serán infalibles. El arzobispo prefirió dejarlo en “magisterio papal”.

Solo unas horas después de anunciada la cuenta, Benedicto XVI ya
tenía más de 180.000 seguidores en inglés y casi 45.000 en español.  

El papa Benedicto XVI ya tiene Twitter




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