“Compartir un relato es compartir vida, apostar por un mundo mejor”. Desde la infancia escuchamos relatos que reflejan la odisea del ser humano, siempre a la captura de la felicidad. Nos gusta que nos cuenten historias y nos las cuenten bien: y qué mejor historia que la del nacimiento del Niño Jesús, el Más Grande, convertido en un niño pequeño y frágil que nos tiende las manitas para que le mimemos… Así que entre preparativo y preparativo, pondremos el belén, centro de la reunión familiar que estos días nos congrega. Porque no nos congregan la fiesta, los turrones, los regalos, las luces… nos congrega Él, ese Niño pequeñito capaz de darnos una inmensa felicidad.

Los cuentos de Navidad intentan transmitírnoslo, bien centrados en ese acontecimiento (nada mejor que el Evangelio), o bien apelando a lo mejor del corazón del hombre al que el Niño llama en estos días, como sucede en el famoso Cuento de Navidad, de Charles Dickens, que siempre merece una nueva lectura. Junto a este relato, recomiendo la lectura de una antología que lleva por título Cuentos de Navidad misteriosos, que recoge creaciones de muchos grandes de la literatura universal en torno al tema navideño (Bécquer, Chesterton… ).

Y es que merece la pena leer junto al portal de Belén, para recuperar al hombre de hoy: la magia del lenguaje hace hombre al hombre y aprender a leer es dar con la llave de acceso a un mundo nuevo, frente a la esclavitud que atenaza al analfabeto… A diferencia del animal que solo sobrevive, un hombre culto es un hombre libre que construye el mundo que habita. Y lo hace cultivando el espíritu, el único modo de saber algo del sentido de nuestra vida.

Conviene elegir bien porque somos mortales y nuestro tiempo es limitado. Leemos poesía para mirar la realidad de otra manera, con intensidad y sentimiento… Leemos novelas para vivir las aventuras que nunca serán nuestras… Leemos para saber, porque saber es poder, y la gran literatura, destinada a pervivir, nunca está reñida con el auténtico disfrute intelectual

Si he conseguido inquietarles mínimamente con el asunto, junto a los prioritarios cuentos de Navidad, les recomiendo pedir a los Reyes Magos, que todo lo pueden, dos guías de libros imprescindibles: José R. Ayllón: Qué leer cuanto antes. Algunos libros para entender la vida (2022). Y Miguel Sanmartin Fenollera: De libros, padres e hijos(2022). El primero es justo eso: un breve y ameno acercamiento a textos antiguos y modernos que pueden ayudarnos a entender la vida. Unas 50 reseñas de distinto nivel: 10 clásicos de Homero a Dostoiewski y 40 del siglo XX ordenados alfabéticamente. Libros que aportan, no necesariamente “los grandes” aunque estén Borges, Chesterton, J. R. Jiménez, Machado, Perec, Tolkien y Stefan Zweig; novela, pero también el ensayo de Madariaga, Victor Frankl, o Lipovetsky, las páginas autobiográficas de Marisa Madieri o las cartas y el diario de Etty Hillesum…

El segundo, según su autor, es una guía tomada de su blog homónimo para convertir a niños y adolescentes en lectores entusiastas.

En cualquier caso, y ante todo en estos días, conviene calentar el corazón junto al fuego del portal porque es el Niño quien nos trae un chute de felicidad para hoy y para siempre.

María Caballero

Catedrática de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Sevilla

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